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Diez maneras de mantener a tus hijos sanos durante el curso

Diez maneras de mantener a tus hijos sanos durante el curso

Escrito por Flota | Familia |

El colegio es ese lugar en el que los niños crecen cognitivamente, aprenden a desarrollar sus habilidades sociales y se hacen poco a poco más independientes. Aunque cualquier padre sabe que la escuela es también ese lugar en el que están expuestos a multitud de gérmenes y a menudo se contagian de enfermedades, que después traen a casa.

Y es que nuestros hijos pasan mucho tiempo en las aulas en compañía de otros niños y, unos y otros, se transfieren fácilmente infecciones y enfermedades entre sí. Por eso es importante enseñar a nuestro hijos los hábitos saludables necesarios para que no enfermen constantemente.

Toma nota de estos consejos para que tus hijos sean menos vulnerable al contagio de enfermedades en ambiente escolar a lo largo del curso:

Enséñales a lavarse las manos

Lavarse las manos es una de las maneras más eficaces de prevenir los contagios en el colegio, de ahí la importancia de que enseñemos a nuestros hijos a hacerlos correctamente. Enséñale a hacerlo después de sonarse la nariz, ir al baño y antes de ir a comer. También, enséñales a que lo hagan minuciosamente sin olvidar, por ejemplo, las uñas o los pulgares.

Este simple gesto puede ayudar a reducir el riesgo de enfermar a lo largo del curso, así como de contagiar a sus compañeros.

Mejora su sistema inmune

Mantener a tus hijos sanos durante el curso escolar es también una cuestión de mantener unos hábitos saludables en casa. Dormir las horas suficientes, mantener una dieta saludable, hacer ejercicio diario e incluso pasar unas horas de diversión al día ayudará efectivamente a reducir  el riesgo de resfriados, gripes y otras infecciones comunes entre los escolares.

Hábitos saludables en la escuela

Además de lavarse las manos con frecuencia y correctamente es importante que los niños aprendan hábitos que les ayuden a prevenir contagios. Como taparse la boca al estornudar o toser, sonarse la nariz apartando la cabeza, no frotarse los ojos o abstenerse de compartir vasos, cubiertos y comida con los compañeros.

Buenos hábitos de descanso

Que duerman lo suficiente cada día es una de las claves para mantener a tus hijos sanos todo el año. La higiene del sueño es vital para la salud física y emocional de los niños y desempeña un papel crucial en el rendimiento de los pequeños en la escuela.

Controla el estrés

Exámenes, deberes, trabajos, actividades extraescolares, funciones, desencuentros con los compañeros … Los niños pueden enfrentarse cada día a situaciones estresantes. Las investigaciones han demostrado que el estrés y la ansiedad tienen un impacto negativo en la salud de los niños (igual que en los adultos). Permanece atento a los síntomas de estrés de tus hijos y pon medidas para controlar su ansiedad.

Alimenta su cerebro

El desayuno es realmente una comida muy importante para los niños en edad escolar. Elabora para los más pequeños desayunos equilibrados con dosis bajas en grasa de proteínas y carbohidratos complejos (como los cereales integrales) y garantiza así un nivel de energía constante para que su cerebro rinda sin problemas toda la jornada.

Almuerzos sanos y divertidos

Luchar contra la oferta de comida poco saludable que se publicita para el público infantil siempre es difícil para los padres. Pero si queremos que nuestros hijos estén sanos a lo largo del curso, debemos garantizar que comerán almuerzos sanos en la escuela. Para ello, podemos preparar almuerzos con raciones tipo «bento» con alimentos variados en formas y colores para que disfruten de bocados diferentes y saludables. Te recomendamos que busques algo de inspiración en internet. Verás que hay todo un mundo por descubrir en este sentido y que no es necesario recurrir a los ultraprocesados para sus almuerzos.

Meriendas sanas

Igualmente, si quieres mantener a tus hijos con una salud de hierro, lo mejor es que huyas de la bollería y los ultraprocesados para sus meriendas. Tampoco los batidos y zumos industriales les ayudarán a estar más sanos. En su lugar combina la fruta fresca con bocadillos (preferiblemente de pan integral) de queso, hummus, aceite de oliva y tomate o algún fiambre bajo en grasa y sal (por ejemplo, pavo). También son buena idea los yogures naturales, los frutos secos (mejor crudos o tostados y sin sal), así como los cereales integrales (avena, copos de maíz, espelta hinchada, etc.).

Aprende más sobre cómo preparar una merienda sana para tus hijos.

 Elige una mochila adecuada

Hoy en día las mochilas de nuestro hijos pesan más que las de antaño. Esto significa que usar el tipo de mochila inadecuado o hacerlo de manera incorrecta puede repercutir en la salud de su espalda. Revisa si es necesario que transporten todo lo que llevan cada día en su interior, enséñales a ajustársela a su tamaño y a llevarla equilibrada para evitar desviaciones de columna. Además, siempre es recomendable que los más pequeños lleven mochilas tipo carrito con ruedas.

Atención a los piojos

Es un problema común entre los niños en edad escolar, ya que pasan muchas horas juntos y a menudo el contacto directo lleva al contagio. Aprende más sobre cómo prevenir y eliminar los piojos con nuestros consejos.

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Cómo enseñar a tus hijos a interactuar con las mascotas

Cómo enseñar a tus hijos a interactuar con las mascotas

Escrito por Flota | Familia |

Lo que más desean los padres amantes de los animales y con mascotas en la familia es que sus hijos puedan interactuar de forma segura y amable con ellas. Probablemente no haya ningún peligro en dejar a tu perro o gato solo con tu hijo, pero siempre es recomendable enseñarlo a interactuar con mascotas ajenas y tratarlas con respeto.

Aun cuando no tengas un perro como mascota, los niños deben aprender a interactuar con ellos, ya que para la mayoría resultan una atracción de manera natural. Ten en cuenta que es posible que los niños no sepan cómo comportarse adecuadamente, poniendo en riesgo incluso a veces su integridad.

A continuación te mostramos todo lo que los padres deberían enseñar a sus hijos sobre el respeto a las mascotas y la forma de acercarse a ellas con seguridad. Así deberían interactuar con las mascotas:

Cómo acercarse a los perros

Ningún niño debería acercarse a un perro sin permiso. Siempre debe preguntar antes a sus padres y después al dueño del perro si puede acercarse. Es más, el niño nunca debería acercarse a un perro si no hay un adulto presente.

Además, te aconsejamos que jamás dejes que un niños se acerque a un perro que parezca estresado, ansioso o con miedo. Ante la duda, siempre es mejor prevenir.

Cuando accedes a que tus hijos conozcan a un perro, lo mejor es que se acerquen tranquilamente, evitando correr hacia el perro. No permitas que invada de manera agresiva el espacio personal del perro. Al contrario, deja que sea el perro el que se acerque.

Precauciones con perros desconocidos

Lo normal es que el perro os huela para obtener información, momento tras el cual el niño puede acariciar con cariño su lomo, evitando inicialmente el contacto con su cara. Con perros más pequeños, incluso el niño puede descender para ponerse a su altura si es necesario.

Por norma general, los niños nunca deben acercarse a un perro cuando está comiendo o con algún juguete en la boca. Tampoco es aconsejable que se acerquen a perros dormidos, ya que pueden sobresaltarse fácilmente.

Caricias hacia las mascotas

Cuando hablamos de mascotas familiares como gatos o perros, los niños pueden acariciarlos suavemente bajo el mentón. Aunque sean de confianza, lo mejor es evitar que los niños lleven sus manos sobre la cara y la cabeza del animal. Si la mascota tolera las caricias en el mentón, se le puede acariciar suavemente el cuello y el lomo, procurando que los movimientos sean en la dirección del pelo.

El niño deberá dejar de acariciar a la mascota si esta retrocede, chasquea, gruñe o demuestra gestos corporales temerosos.

Comportamiento hacia las mascotas

Procura que los niños nunca tiren de las orejas o la cola a una mascota (una tendencia bastante común entre los más pequeños). Incluso evita que les agarren de las patas.

Muchos perros y gatos se sienten incómodos con los abrazos, aun cuando estos proceden de una expresión de cariño de un niño. Pueden sentirse lo suficientemente amenazados como para morder y la cabeza del niño estará peligrosamente cerca. También, evita que griten alrededor de las mascotas, ya que el ruido excesivo puede asustar o excitar a algunas mascotas y provocar movimientos violentos.

Asimismo, evita que el niño huya de los perros porque eso puede provocar una respuesta predatoria en el animal, que al fin y al cabo tiene un instinto depredador.

Cómo evitar el peligro

Por precaución, no dejes que tus niños se acerquen a un perro que está deambulando sin correa y sin dueño. Si el perro viene hacia él y se encuentra solo, dile que se quede quieto (como un árbol) y mantenga la calma. Si siente una amenaza real puede tratar de ahuyentarlo con su voz más profunda diciendo «¡No!». Y, si el perro deja de acercarse, tu niño podrá retroceder lentamente hasta poder encontrar a un adulto que le ayude.

Si algún perro, incluso uno que tú conoces, se muestra agresivo con tus hijos y comienza a gruñir, enseña al niño a que llame a un adulto para obtener ayuda tan pronto como pueda si esto le sucede estando solo.

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La privación del sueño puede resultar preocupante tanto adultos como para niños. Según estudios recientes, un tercio de los adultos no duermen lo suficiente. El sueño inadecuado representa un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como: la obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y la depresión. Con toda esta información, es importante saber cuánto debe dormir un niño según la edad. Los adultos de 18 a 60 años necesitan dormir al menos siete horas por noche para tener una salud óptima, y los adultos de hasta 64 años deben dormir de siete a nueve horas cada noche. Para los niños, no dormir lo suficiente puede ser particularmente problemático. Como sus cuerpos y mentes aún están en crecimiento, el sueño representa una parte crucial para un desarrollo saludable. Para un niño dormir lo necesario mejora la atención, el comportamiento, la salud emocional, mental y física, así como su capacidad de aprender y recordar. Por el contrario, cuando no duermen lo suficiente, sus cuerpos no son capaces de luchar contra las infecciones, cosa que es grave para los niños en edad escolar porque están continuamente expuestos a enfermedades contagiosas como los resfriados. La obesidad y los cambios de humor también están relacionados con la falta de sueño en los niños, y esos cambios de humor interfieren con la capacidad de concentración y el prestar atención. Conocer cuánto debe dormir un niño es especialmente importante para que los padres puedan tomar medidas y asegurarse de que sus niños estén durmiendo lo suficiente. Si tu hijo no está durmiendo lo suficiente porque pelea regularmente para irse a la cama, asegúrate de establecer buenas rutinas para dormir y habla con su médico si esas medidas aún no son suficientes. ¿Cuánto debe dormir un niño? A continuación te mostramos las siguientes recomendaciones de sueño para que tu niño tenga una salud óptima: Para bebés de 4-12 meses: de 12 a 16 horas, incluidas las siestas. Para niños de 1-2 años: de 11 a 14 horas, incluidas las siestas. Para niños de 3-5 años: de 10 a 13 horas, incluidas las siestas. Para niños de 6-12 años: de 9 a 12 horas. Para niños de 13-18 años: de 8 a 10 horas. Si tus hijos no están durmiendo lo suficiente, no te preocupes. Es tiempo de tomar medidas para que te asegures que duerman lo que realmente necesitan. Establece una buena rutina para dormir Desarrollar una buena rutina para irse a la cama, como un baño, leer un cuento, música suave y luces tenues, pueden relajar a los niños de tal manera que puedan conciliar el sueño fácilmente. Ten en cuenta que entre las señales de que tu hijo no está durmiendo lo suficiente están: los problemas para mantenerse despierto en la escuela, irritabilidad constante, cambios de humor y problemas para despertarse por la mañana. Mantén sus habitaciones sin pantalla Para los niños que no duermen lo suficiente, el tiempo de pantalla es un factor creciente. La tv, redes sociales y los mensajes de texto dificultan la capacidad de los niños para ir a dormir. No permitas que en las habitaciones de los niños haya un televisor, teléfono celular, tableta o computadora. El mantener los teléfonos fuera de la habitación también le permite a los padres monitorear mejor a sus hijos sobre como usan el teléfono e intervenir antes de surjan problemas en la vida de los niños, como el acoso cibernético o el uso inapropiado. Mantente al tanto de la tarea Enseña a los niños a cómo administrar sus tareas. Hoy día los niños reciben las tareas que las generaciones anteriores, incluso los grados más jóvenes. Ayuda a tus hijos para que aprendan a manejar bien las tareas. No esperes hasta el último momento para realizar un proyecto, sobre todo si puede tardar varios días en terminarlo. Lo mejor es enseñarlos hacer la tarea poco después de llegar a casa, en lugar de hacerlo antes de irse a la cama. Así estará menos estresado antes de irse a dormir. Si tu hijo aún lucha para irse a dormir, revisa las razones por las cuales le cuesta dormir lo suficiente, como por ejemplo, querer estar despierto en compañía de sus hermanos mayores, está demasiado cansado o incluso ansioso por algo.

¿Cuánto debe dormir un niño? Guía para padres

Escrito por Flota | Familia |

Para los niños, no dormir lo suficiente puede ser particularmente problemático. Como sus cuerpos y mentes aún están en crecimiento, el sueño representa una parte crucial para un desarrollo saludable. Dormir lo necesario mejora su atención, su comportamiento, su salud emocional, mental y física, así como su capacidad de aprender y recordar.

Por el contrario, cuando no duermen lo suficiente, sus cuerpos no son capaces de luchar contra las infecciones, algo crucial en los niños en edad escolar porque están continuamente expuestos a enfermedades contagiosas como los resfriados. Según los estudios, la obesidad y los cambios de humor también están relacionados con la falta de sueño en los niños, y esos cambios de estado de ánimo interfieren en la capacidad de concentración y de prestar atención.

Tener claro cuánto debe dormir un niño es especialmente importante para que los padres puedan tomar medidas y asegurarse de que sus hijos están descansando lo suficiente.

¿Cuánto debe dormir un niño?

A continuación te mostramos las siguientes recomendaciones de sueño por parte de los expertos para que tu niño tenga una salud óptima:

Para bebés de 4-12 meses: de 12 a 16 horas, incluidas las siestas.

Para niños de 1-2 años: de 11 a 14 horas, incluidas las siestas.

Para niños de 3-5 años: de 10 a 13 horas, incluidas las siestas.

Para niños de 6-12 años: de 9 a 12 horas.

Para niños de 13-18 años: de 8 a 10 horas.

Si tus hijos no están durmiendo lo suficiente es momento de tomar medidas para que te asegures que descansen lo que realmente necesitan. Si el momento de irse a la cama es una lucha diaria, asegúrate de establecer buenas rutinas para dormir y habla con su pediatra si esas medidas no son suficientes.

Establece una rutina para dormir

Desarrollar una buena rutina para irse a la cama, como un baño, cenar, leer un cuento, música suave y luces tenues, pueden relajar a los niños de tal manera que puedan conciliar el sueño fácilmente.

Ten en cuenta que entre las señales de que tu hijo no está durmiendo lo suficiente están: los problemas para mantenerse despierto en la escuela, irritabilidad constante, cambios de humor y problemas para despertarse por la mañana.

Habitaciones sin pantallas

Muchos niños que no duermen lo suficiente se pasan el día rodeados de pantallas. La televisión, las redes sociales y los mensajes de texto en el móvil dificultan la capacidad de los niños para ir a dormir. Por eso, te recomendamos que no permitas que en las habitaciones de los niños haya un televisor, teléfono móvil, tableta o incluso un ordenador.

El mantener los teléfonos fuera de la habitación de los niños también le permite a los padres controlar mejor el uso de hacen estos del teléfono e intervenir antes de surjan problemas como el ciberacoso o el uso inapropiado.

Gestiona su tiempo libre

Enseña a los niños cómo administrar su tiempo libre dando prioridad a sus tareas. Hoy día los niños llegan de la escuela con más tareas que las generaciones anteriores. Debes ayudarlos a que aprendan a aprovechar el tiempo cada día para que las tareas y las actividades extraescolares no interfieran en sus rutinas de sueño.

Lo mejor es enseñarles a realizar sus tareas justo al llegar a casa, en lugar de esperar a hacerlo justo antes de irse a la cama. Así estarán menos estresados antes de acostarse.

Si tu hijo aún mantiene la lucha a la hora de irse a dormir o se muestra cansado durante el día, piensa en las razones por las cuales le cuesta dormir lo suficiente. Por ejemplo, querer estar despierto en compañía de sus hermanos mayores, estar demasiado cansado para conciliar el sueño o incluso ansioso por algo.

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Actividades para entretener a los niños cuando trabajas en casa

Actividades para entretener a los niños si trabajas en casa

Escrito por Flota | Familia |

Cuando trabajas en casa y más aún cuando el trabajo es a tiempo completo, es importante encontrar actividades para entretener a los niños. Sin embargo, lleva tiempo y práctica eso de que los niños aprendan a entretenerse.

Te proponemos mostrarles a los niños un menú diario de cosas para hacer que les resulten atractivas, incluyendo actividades donde tú como padre o madre debas estar presente. Esto servirá para que los niños se acostumbren poco a poco a realizar actividades que potencien su capacidad de atención y les mantengan ocupados.

Jugar con otros niños

Aunque no lo creas, organizar una cita de juego con amigos puede ser una oportunidad para que los padres que trabajan desde casa realmente puedan trabajar.

Los niños en edad escolar pueden jugar juntos sin mucha intervención de un adulto. Cuando jueguen mientras trabajas, recuérdales las reglas básicas con anticipación y hasta invita a un amigo para que jueguen juntos.

Si tu niño es pequeño o está en edad preescolar, tienes que estar muy cerca siempre, aun cuando estés trabajando. Sin embargo, es una buena oportunidad para un intercambio de niños. Organiza un día con otros padres e intercambiad los lugares de juego.

Mantén a tus hijos ocupados con arte

Los proyectos de arte pueden mantener a algunos niños ocupados durante horas. No obstante, si se trata de una actividad independiente, los niños deberían poder hacer la mayor parte del trabajo y la limpieza por sí mismos. Hacer un dibujo sobre una historia, colorear una plantilla, pintar con acuarelas en un lienzo, hacer figuras de arcilla, moldear plastilina, manualidades con recortes, etc. Las posibilidades son muy variadas.

Para los niños más pequeños, organiza proyectos que no requieran cortes. Colorear sería lo más simple para ellos, siempre bajo tu supervisión.

Entretenerlos con juguetes

Los niños pierden el interés por los juguetes muy rápido, así que guarda algunos juguetes por un período de tiempo y cuando se los vuelvas a dar, parecerán nuevos para ellos. Es importante que siempre hagas una rotación de juguetes para niños pequeños, aunque te sorprendería lo bien que funciona también para los niños mayores.

Los juegos de mesa, juguetes de construcción, coches, trenes, muñecos, juegos de tarjetas y rompecabezas son solo algunos de los buenos juguetes que pueden mantener a los niños ocupados durante horas.

Lectura para entretener a los niños

Aunque muchos niños menores de 8 años pueden leer, hay muchos libros sin palabras o casi sin palabras, que atraerán a niños de todas las edades y niveles de lectura. Estos son excelentes para comenzar, sin embargo, para fomentar la lectura, permite que tus niños elijan varios libros de la biblioteca, pero siempre supervisa sus elecciones. Es mejor devolver algo sin leer que no tener un buen libro a mano cuando sea necesario.

Si tienes niños de diferentes edades, debes hacer un esfuerzo para encontrar libros que interesen a ambos. Podrías apuntarlos a programas de lectura de verano o inventar un desafío de lectura que pueda hacer más interesante esta actividad.

Audiolibros para entretener a los niños

Los audiolibros permiten a los niños aprender el arte de contar historias y disfrutar de un buen libro antes de que puedan leer. Y para los niños que ya saben leer, pueden expandir sus horizontes e imaginación.

Encontrarás audiolibros en las bibliotecas locales, aunque hoy en día también hay muchos podcasts para niños en internet.

Juegos educativos

Esta es otra de las excelentes actividades para entretener a los niños cuando trabajas. Si tienes un ordenador o tableta disponible para tus hijos, mientras estas trabajando, puedes utilizar juegos informáticos o de idiomas educativos ya, que combinan aprendizaje y diversión al mismo tiempo. Estos juegos mantienen a los niños pensando y eso mantiene el aburrimiento al margen.

Establece por adelantado un límite de tiempo para los juegos electrónicos, por muy educativos que sean, porque los niños pueden tener dificultades para desconectarse de las pantallas. Y evita exponer a los menores de 2 años, ya que puede resultar perjudicial para su capacidad de atención.

En general, los niños necesitan una gran variedad de actividades para aprender a jugar de forma independiente, por lo que pasar demasiado tiempo frente a una pantalla puede ir en contra de lo que se intenta lograr.

El poder de la imaginación

Esto no es algo que puedas exigir. Los niños más pequeños son más propensos a crear fantasías cuando juegan con animales de peluche o muñecos.

Para los niños mayores, puedes sugerir que creen una obra de teatro, que escriban una historia o inventen una adivinanza. Puedes pedirles que hagan una representación al final del día para mantenerlos motivados y ocupados en una creación que después podrán compartir con sus padres.

Jugar afuera

Entre las actividades para entretener a los niños, las que se hacen fuera son ideales para los días de nieve y de buen tiempo en primavera, verano y otoño. Patines, bicicletas, patinetes, combas, pelotas, raquetas y demás accesorios de juego les entretendrán en los días de buen tiempo.

También puedes llevar su ordenador portátil fuera, pero manteniendo el control en todo momento. Todo dependerá de la configuración de tu patio y de tu casa. Incluso dejarlos jugar con la manguera puede resultar muy divertido en algunas épocas del año.

Las siestas

Aunque no es una actividad en sí, algunos padres que trabajan desde casa aprovechan la necesidad que tienen sus hijos de dormir siestas para adelantar mucho trabajo. Pero esto no es para siempre porque los hábitos de siesta cambian con frecuencia.

Te sugerimos planificar tareas no esenciales en el trabajo para realizar durante la hora de la siesta, ya que es un momento impredecible.

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Factores que interfieren en el sueño de los niños

Factores que interfieren en el sueño de los niños

Escrito por Flota | Familia |

Los niños en edad escolar seguramente no necesiten tanto sueño como cuando eran bebés, pero sus cuerpos aún requieren mucho descanso. Y es importante detectar si hay cosas que interfieren en el sueño de los niños para que sean corregidas a una temprana edad.

Los escolares tienen muchas cosas que llaman su atención al mismo tiempo e interfieren a la hora de ir a la cama. Esto retrasa el momento de dormir y dificulta el descanso. Al mismo tiempo, dormir poco puede provocar en ellos problemas de atención y comportamiento.

Impacto en la salud

El no dormir lo suficiente también impide que tengan un buen rendimiento en la escuela, desarrolla el riesgo de aumento de peso e incluso reduce la salud del sistema inmunitario. Esto es sumamente preocupante porque puede representar un gran problema para los niños en edad escolar, ya que pasan mucho tiempo en contacto cercano y necesitan luchar contra los resfriados y otras infecciones que se transmiten en la escuela.

A continuación te presentamos los principales factores que interfieren en el sueño de los niños:

No tener una rutina

Aunque no lo parezca, una buena rutina de sueño ayudará a tu hijo a dormir mejor toda la noche. Si tu hijo tiene problemas para conciliar el sueño cada noche, es momento de revisar su rutina nocturna.

Tener una buena rutina para ir a dormir es importante para cualquier niño. Un baño caliente relajante, música suave, luces tenues, masajes y un buen cuento, pueden ser parte de una rutina nocturna que les muestra a los niños que es hora de ir a la cama y dormir cuanto antes.

Mientras más repitas la rutina, es más probable que tu hijo se acostumbre y se duerma más fácilmente. La mayoría de estas rutinas son oportunidades maravillosas para comunicarse con los niños, compartir tiempo con ellos y fortalecer la relación padres-hijos.

Dispositivos electrónicos

Televisores, teléfonos móviles, tabletas y videojuegos son pantallas que llaman la atención de tu hijo y retrasan el momento de conciliar el sueño.

Las estadísticas muestran que hasta los niños más pequeños están conectados a dispositivos. Todos estos aparatos no solo son adictivos sino que aumentan las probabilidades de que las personas se ignoren mutuamente para mirar sus pantallas.

Sustituye las pantallas

Los estudios han demostrado que pueden interferir con el sueño y el descanso de todos. Esto es particularmente problemático para los niños, porque son ellos los que necesitan dormir lo suficiente para estar atentos y concentrados en la escuela.

No permitas que los niños jueguen videojuegos o vean televisión durante al menpos una hora antes de ir a dormir. Escoge otra actividad más relajante como bañarse o leer un libro contigo.

Mantén cualquier tipo de pantalla fuera de la habitación de tu hijo ya que se ha demostrado que hasta las pantallas pequeñas, como los teléfonos inteligentes, causan problemas con el sueño de los niños cuando están permitidos en sus habitaciones.

Tiempos de sueño inconsistentes

Otro problema que puede interferir con el sueño de los niños es dejar que se acuesten todas las noches a una hora diferente. Algunos padres pueden permitir que su hijo, en edad escolar, se quede despierto hasta tarde viendo una película o enviando mensajes de texto a sus amigos cada fin de semana. Luego esperan que se vaya a la cama más temprano durante la semana sin ningún problema.

Lamentablemente, permitir que la hora de acostarse sea incoherente hará que estén más cansados al día siguiente y como consecuencia no puedan conciliar el sueño. En conclusión no existe la posibilidad de recuperar noches atrasadas de sueño o las horas sin dormir durante los fines de semana.

Aunque tu hijo proteste porque sus amigos se quedan despiertos los fines de semana, debes ser firme. No alejarse mucho de la hora de acostarse y asegurarte de que tu hijo duerma entre 9 y 11 horas. Esta es la mejor forma de evitar los problemas de sueño de los niños y que tu hijo obtenga el descanso que necesita.

Transición abrupta a la cama

Para cualquier persona, incluyendo los niños, pasar abruptamente de estar despierto a quedarse dormido sin algunas rutinas de tiempo puede resultar tarea imposible. Los niños, especialmente los más jóvenes, necesitan un poco de tiempo para pasar de un estado a otro de manera progresiva. Si no permites que tu hijo tenga tiempo para relajarse antes de acostarse a dormir, es muy posible que no pueda conciliar el sueño de inmediato.

Dale algo de tiempo para pasar al momento de descanso. Mientras tanto, proporciónale paz y tranquilidad a la hora del baño, durante el cepillado de los dientes y mientras le lees un cuento o charlas con él sobre el día. Puedes enseñarle que guarde sus juguetes y libros, porque le puede resultar una actividad relajante. Prueba algunos estiramientos e incluso algunas posturas de yoga si lo prefieres. Puedes colocar música tranquila y apagar las luces para que tu niño tenga en mente que es hora de descansar y dormir.

Cafeína

Este es otro culpable evidente que puede interferir con el sueño de los niños y que la mayoría de las veces está oculto en su dieta: la cafeína. Si el postre de la cena o un refrigerio tardío incluye chocolate (una galleta con trocitos de chocolate, leche con chocolate o cualquier golosina de chocolate) es muy probable que tu hijo tenga problemas para dormir porque muchos chocolates contienen cafeína.

Otras fuentes ocultas de cafeína que quizás tu hijo está ingiriendo son los zumos industriales, las bebidas energéticas o deportivas, las barritas energéticas, etc. Y, por supuesto, los refrescos de cola.

Comportamiento poco característico

Si tu hijo se muestra más inquieto y lleno de energía por la noche, eso puede ser una señal de que está cansado y necesita dormir más.

Quizás recuerdas este tipo de comportamiento cuando tu hijo era un niño pequeño y necesitaba una siesta. Pero aunque tu hijo en edad escolar ya no esté durmiendo la siesta durante el día, sigue siendo incapaz de decir: «Estoy cansado, necesito irme a la cama ahora».

Si ves que tu hijo se comporta de una manera alterada, poco habitual, aprovecha las buenas rutinas antes de acostarse y prepáralo para la cama.

Actividades nocturnas

Las peleas de almohadas pueden ser divertidas, pero mantienen a  los niños demasiado excitados justo antes de acostarse y eso les impedirá estar relajados para conciliar el sueño. Asegúrate que las actividades físicas sean durante el día y las actividades tranquilas déjalas para antes de dormir, así conocerán su rutina de sueño antes de irse a la cama.

Mala configuración del dormitorio

Si el dormitorio de tu hijo es demasiado cálido, desordenado o muy luminoso, es posible que tu hijo no pueda relajarse lo suficiente como para dormir. Saca todos los dispositivos de pantalla electrónicos de su habitación lo antes posible, ya que aportan luz, ruido y calor a los espacios. Considera usar música o sonidos relajantes y apagar las luces para que su habitación sea un oasis de tranquilidad que invite al descanso.

Trastornos del sueño

No puedes descartar la posibilidad de que tu hijo también pueda experimentar problemas de sueño como: apnea, síndrome de piernas inquietas, pesadillas, insomnio y hasta terrores nocturnos. Debes hablar de inmediato con su pediatra si sospechas que tu hijo puede tener alguno de estos problemas de sueño, que tienen una causa fisiológica, y que no desaparecen, incluso después de probar todas las estrategias antes descritas.

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Cómo aumentar la autoestima en los niños

Cómo aumentar la autoestima en los niños

Escrito por Flota | Familia |

Aumentar la autoestima en los niños es fundamental para la salud y el bienestar de los mismos, así como su salud social, mental, conductual y emocional. Su autoestima desempeña un papel crucial en la forma en que maneja la presión de los compañeros y otros desafíos en el camino de la vida.

Construir una fuerte autoestima en un niño está relacionado con cómo se ve a sí mismo, qué piensa de sí mismo y en su capacidad para hacer cosas. También está determinado por cuánto se siente querido y cuánto apoyo o crítica recibe de personas importantes en su vida, como son sus padres.

Te mostraremos pequeñas formas que son muy significativas para que los padres puedan aumentar la autoestima en los niños y marcar en ellos una gran diferencia saludable:

Muéstrale tu amor a diario

Cuando muestras amor le das a tu hijo una sensación de seguridad y pertenencia que es crucial para la visión que tiene de sí mismo. Mientras va creciendo, ira construyendo su círculo social, formando vínculos con sus compañeros de extraescolares, haciendo buenos amigos, desarrollando un sentido de pertenencia a algún club deportivo y mucho más.

Ese amor que demuestras afirmará las bases para las relaciones saludables y fuertes que formará más adelante en su vida. Es muy importante que abraces a tu hijo cada vez que se despida o llegue a casa, que podáis sentaros juntos y leer un libro, por ejemplo. Demuéstrale que le quieres de diferentes maneras, todos los días.

Diviértete mientras juegas

Esta es una excelente manera de aumentar la autoestima en los niños. Cuando juegas con tu hijo, le demuestras que te gusta pasar tiempo con él y valoras su compañía. Entre los muchos beneficios que tiene jugar con tu hijo, se encuentra el de desarrollar confianza en su capacidad para ser una persona interesante y entretenida que puede formar vínculos sociales sólidos. Recientes estudios confirman que cuando los padres juegan con los hijos, aumentan las probabilidades de que un niño sea feliz y disminuye el riesgo de depresión y ansiedad.

Dale responsabilidades

Cuando lo haces responsable de hacer las tareas que son apropiadas para su edad, le das a tu hijo un sentido de propósito y logro. Incluso cuando la tarea que realiza no es perfecta, hazle saber que aprecias cada uno de sus esfuerzos. Felicítalo por todas las cosas que hace bien y enséñale a que con el tiempo las hará mejor, incluidas esas que están lejos de ser perfectas.

Déjale ser independiente

Un momento de independencia básico en los niños son los años de la escuela primaria. Para cuando llegan a la etapa media, muchos niños van caminando solos a sus escuelas, ayudan en casa a sus hermanos menores o pasan tiempo solo en sus hogares. Es importante que como padre puedas permitirle a tu niño crecer cada vez más independiente. Enséñale por ejemplo cómo hablar con los maestros sobre cualquier problema por sí mismo, a organizar las tareas o a ponerse el uniforme para la actividad deportiva. La llamada «crianza en helicóptero» (siempre controlando cada movimiento a su alrededor) socava las habilidades de los niños para hacer las cosas por su cuenta y construir una buena autoestima.

Los fallos son para aprender

Es muy importante que le enseñes a tu hijo que los errores son parte del ser humano, porque no somos perfectos. Enfatiza el hecho de que las adversidades son para superarlas y que los errores nos permiten entrenar para seguir tratando de mejorar en todas las áreas.

Nunca menosprecies a tu hijo

Como ser humano probablemente tu hijo hace algo que le encanta (como presionar los botones del mando) y eso te enfada. Háblale a tu hijo con respeto, no le grites ni le insultes cuando le enseñes disciplina. Una buena forma de disciplinarlo es mediante el uso de consecuencias naturales y lógicas. «Si tocas el mando, apago la televisión».

Deja el teléfono

Los dispositivos móviles que nos permiten enviar mensajes de texto, explorar las redes sociales y revisar el correo electrónico todo el día, todos los días, nos hacen estar constantemente conectados actualmente. Sin embargo, una investigación muestra que hay cada vez más niños, que se dan cuenta que sus padres no les están prestando atención. A nadie le gusta ser constantemente ignorado. Cuando pases tiempo a solas con tu hijo, aleja el teléfono y no cometas el error de darle más importancia a la tecnología que a lo que él te dice.

Déjalos crear

Trabaja con tu hijo haciendo manualidades divertidas y muéstralas por la casa. Cuando traiga su obra de arte a casa, ya sea una escritura, escultura u otros proyectos de la escuela, pídele que te cuente todo sobre cómo lo hizo, lo que más le gusta de su creación o que quiere expresar con su trabajo, de la misma manera en la que entrevistarías a un gran artista al que admiras. Darle a tu hijo la oportunidad de mostrar las cosas que hace le permite sentir que sus creaciones son valiosas, dignas de atención y que su opinión y pensamientos importan.

La autoestima no es arrogancia

Muchas personas confunden ciertos términos, pero es importante aclarar que tener confianza en sí mismo no significa pensar que el mundo gira en torno a ti o que tus necesidades son más importantes que las de otras personas. Lograr el equilibrio de una autoestima saludable con otras habilidades importantes, como tener empatía, ser amables, tener buenos modales, ser caritativos y tener un sentido de gratitud, es algo que todo niño necesita desarrollar.

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Puede ser un desafío saber cómo criar a un niño sensible. De hecho, algunos padres evitan la disciplina cuando su niño siente las cosas de manera más intensa que el resto. Sin embargo, sabemos que la disciplina es importante para ayudar a nuestros niños a enfrentarse al mundo exterior de una manera óptima. Te mostramos algunas claves para fortalecer a niños sensibles y las estrategias que pueden ayudar a tu hijo a obtener los beneficios de la disciplina reflexiva, al mismo tiempo que te ahorras parte de la angustia emocional inherente cuando un niño muy sensible necesita corrección.

Mi hijo es un niño sensible

Debes entender que no hay nada de malo en ser sensible. Realmente, un niño sensible puede ser más amable y compasivo que los demás. Sin embargo, criar a un niño sensible puede representar un mayor desafío para sus padres. Estos niños lloran a menudo, se sienten abrumados fácilmente y requieren una gran paciencia por parte de los padres.

Algunos también son sensibles a cualquier impacto físico, como luces brillantes, ciertas texturas o ruidos fuertes. Incluso pueden temer a las grandes multitudes y les resulta muy difícil enfrentar cualquier tipo de cambio.

Los niños sensibles son más que tímidos, sienten cada emoción muy intensamente. Eso significa que es probable que se sientan sobreexcitados, enfadados y muy asustados. Por ende, dudan en probar cosas nuevas y luchan para lidiar con la frustración.

La disciplina puede ayudar a algunos niños a cambiar su comportamiento. Sin embargo, es probable que los castigos fuertes causen más problemas con los niños sensibles. Por lo tanto, es importante idear una estrategia para niños altamente sensibles y encontrar formas de «nutrir» y guiar al niño para que pueda prosperar en un mundo menos sensible.

Acepta la sensibilidad de tu niño

Si tu hijo es sensible, no intentes cambiar su temperamento. En lugar de ver sus debilidades, enfatiza las fortalezas y los dones de tu hijo.

Reconoce esas cosas que podrían ser fáciles para un niño común y para el tuyo podrían ser bastante difíciles. Entonces, concéntrate en enseñarle a manejar sus emociones de una manera socialmente apropiada.

Cuando se sienta frustrado y quieres que tu hijo sea menos sensible, ten en cuenta que esa misma sensibilidad es la que lleva a estos niños a ser extremadamente compasivos y amables con los demás.

Restringe la excitación

Tu niño sensible puede sobrestimularse por grandes multitudes, luces brillantes y ambientes caóticos. Por lo tanto, es recomendable evitar el exceso de programación de este tipo de actividades.

Crea momentos de paz con actividades silenciosas como: auriculares con música suave, libros para colorear, libros para leer y que animen a tu hijo a usarlos cuando se sienta abrumado. Ese tiempo de inactividad puede ser clave para ayudar a los niños sensibles a recargar sus energías.

Establece límites

Si hay constantes excepciones a las reglas, estas no serán útiles a largo plazo. Porque puedes caer en la tentación de pasar por alto un comportamiento que disciplinarías en un niño menos sensible, simplemente para mantener la paz.

Sé flexible, pero no olvides que la disciplina ayuda a tu hijo a ser un adulto responsable. Si la disciplina que estas aplicando es demasiado relajada, no lo estarás preparado para el mundo real. Dejar a un lado la disciplina le niega a tu niño sensible la oportunidad de aprender y crecer al experimentar las consecuencias de sus acciones.

Elogia sus esfuerzos

Los niños sensibles necesitan mucho aliento. Aunque no tenga éxitos, elogia sus esfuerzos. No obstante, los niños que son elogiados, sin importar lo que hagan, frecuentemente tienen una autoestima más baja que aquellos que son elogiados más intermitentemente. El objetivo es enaltecer los esfuerzos del niño en lugar de los resultados de esos esfuerzos.

Un ejemplo sería decir: «Me gusta la forma en que te esfuerzas con tus matemáticas». Debes enseñarle que el trabajo arduo y el esfuerzo son dignos de elogio, incluso si el resultado final no es perfecto.

Es muy importante dar elogios cuando tu hijo dice la verdad, ya que los niños sensibles tienden a mentir para salir de problemas. Por lo tanto, elogia su honestidad, especialmente si no lo es muy a menudo

Proporciona recompensas

Los niños sensibles habitualmente se sienten mal si se meten en problemas. Cambiar la forma en que le dices las cosas puede convertirse en una recompensa. Por ejemplo, en vez de decir: «No puedes salir a jugar si no terminas tus tareas». Dile: «¡Si terminas tus tareas puedes salir a jugar!»

Crea un sistema de recompensa formal para ayudar a cambiar su comportamiento. Y ofrece recordatorios útiles como: «Puedes volver a intentarlo mañana».

Hablar de sus sentimientos

Tu niño necesita aprender a expresar verbalmente sus sentimientos y también cuál es la forma apropiada de lidiar con esos sentimientos.

Los niños sensibles muestran continuamente a sus padres cómo se sienten a través de sus comportamientos. Enséñale a tu hijo a identificar sus sentimientos con palabras. Si le das un nombre para relacionar el cómo se siente, la ayudará a comunicarse mejor contigo y te permitirá comprender mejor lo que siente.

Enséñale habilidades

Esto puede marcar una gran diferencia en la vida diaria de tu hijo. Dale instrucciones paso a paso para abordar problemas y así ganará confianza en su capacidad para manejar diferentes situaciones que quizás le resultan incómodas.

Usa las consecuencias lógicas

Al igual que cualquier otro niño, los niños sensibles necesitan consecuencias negativas para sus malas acciones. Si llora o se siente mal no significa que deba escapar de otras consecuencias.

Usa consecuencias lógicas que ayudarán a tu hijo a aprender valiosas lecciones de vida. Solo debes asegurarte que esas consecuencias se centren en la disciplina y no en el castigo.

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Siete cosas que debes hacer cuando un hijo no obedece

Siete cosas que debes hacer cuando un hijo no obedece

Escrito por Flota | Familia |

¿Tu hijo no obedece? Cualquier adulto sabe que resulta bastante frustrante cuando un niño no escucha las instrucciones. Pero a veces, ignorar tus solicitudes o demandas no es algo que hagan conscientemente. Por eso es importante enseñar a tu hijo a escuchar la primera vez que hablas. De lo contrario, ignorar lo que le pides podría convertirse en un hábito frecuente.

Toma estas medidas si no obtienes respuesta cuando le dices a tu hijo que es hora de acostarse, o si actúa como si no te escuchara cuando le dices que recoja sus juguetes o que haga las tareas.

Te proponemos siete pasos que debe seguir cuando tu hijo te ignora:

Elimina las distracciones

Antes de dar instrucciones obtén la atención de tu hijo. Debes distinguir entre un desafío voluntario y simplemente una falta de atención. Si le gritas a tu hijo cuando está jugando con videojuegos en la otra habitación, quizás podría estar demasiado sumergido en el juego como para oírte.

Entonces, deshazte de todas las distracciones antes de darle instrucciones. Apaga el televisor, para el videojuego, llámalo por su nombre y establece contacto visual. Quizás hasta necesites poner una mano en su hombro.

Una vez que obtengas su atención, dale instrucciones claras que describan lo que quieres que haga. Dile algo breve y simple como: «Recoge tus juguetes, por favor», usando un tono de voz firme pero relajado.

Pídele que repita las instrucciones

Para estar seguro que tu hijo ha comprendido lo que le has pedido, pídele que repita tus instrucciones. Pregúntale: «¿Qué te he pedido que hagas?». Y espera a que él lo explique: «Que me ponga el pijama para bajar a ayudar con la cena». Ofrece una aclaración o pregunta si tiene alguna duda. Si tu hijo puede repetirte lo que debe hacer, sabrás que las instrucciones han sido claras.

Haz una advertencia si es necesario

Después de que le hayas dado instrucciones, y estás seguro de que las comprende, espera unos segundos. Ya que puede tomar un poco de tiempo para procesar la información. Pero, si no hace ningún intento de cumplir con tu petición, hazle una advertencia. Di algo así como: «Si no subes las escaleras y comienzas a limpiar tu habitación ahora mismo, no podrás jugar con videojuegos esta noche». Es algo que realmente debes estar preparado para hacer si no cumple son su obligación.

Usa el mismo enfoque incluso si tu hijo no lo ignora por completo. Si dice algo como «¡Lo sé!» o «Lo haré en un minuto», lanza una advertencia. Enséñale que debe seguir tus instrucciones cuando se las des, no según su propio horario.

Seguir con una consecuencia

Espera otros segundos después de que hayas hecho la advertencia. Si tu hijo no hace lo que pediste, sigue adelante con una consecuencia.

Intenta quitarle algún privilegio, como el juguete favorito o sus equipos electrónicos. Solo asegúrate de quitar esos privilegios por un corto período de tiempo. Amenazar con tirar su tableta a la basura o quitarle el móvil probablemente no mejore su comportamiento, porque creerá que es demasiado exagerado. En su lugar, realiza alguna acción concreta que implique una sanción el día entero.

Un plan para abordar el problema

Si tu hijo a menudo ignora tus solicitudes, crea un plan para abordar el problema. Haz conocer tus expectativas diciendo: «Espero que sigas mis instrucciones la primera vez que te las dé». Luego, dile que notas que tiene problemas para escuchar y que tendrá que trabajar en eso.

Para algunos niños, el elogio y la atención positiva por el buen comportamiento son suficientes para motivarlos a continuar el buen trabajo. Por lo tanto, si le dices a tu hijo: «Gracias por apagar el televisor cuando te lo pedí», seguro estará más motivado para volver a hacerlo.

Otros niños necesitan un mayor incentivo para seguir instrucciones, por lo que puedes considerar un sistema de recompensa para motivar a tu hijo a ser más obediente.

Descarta problemas subyacentes

Si la negativa de tu hijo a escuchar es un problema constante, es importante descartar problemas médicos. Hazte estas preguntas:

  • ¿Podría tener un problema de audición? Si no escucha y ya has eliminado las distracciones
  • ¿Tu hijo tiene problemas con su capacidad de atención? Siguen sin ser claras las instrucciones que le das.
  • ¿Tu hijo tiene un problema cognitivo? Los problemas de desarrollo o impedimentos cognitivos pueden dificultar que un niño pueda procesar información y actuar en un corto período de tiempo.

Si sospechas que tu hijo puede tener un problema médico o de salud mental subyacente, habla con el pediatra inmediatamente y pídele consejo. Es importante descartar esos problemas antes de crear un plan para abordar este tipo de problemas cotidianos entre padres e hijos.

Evita las trampas

A veces y sin darse cuenta, los padres enseñan a los niños a ignorarlos. Gritar, regañar y suplicar son algunas cosas que harán que tu hijo te ignore. Los largos monólogos y los reproches excesivos también harán que tu hijo deje de escuchar.

Reserva las instrucciones para los problemas más importantes que deseas abordar. Y adhiérete a una sola advertencia, ya que si las repites constantemente le enseñarás a tu hijo que no tiene que escuchar la primera vez que hablas.

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7 hábitos que fortalecen el vínculo entre padres e hijos

7 hábitos que fortalecen el vínculo entre padres e hijos

Escrito por Flota | Familia |

Al igual que cualquier relación, el vínculo entre padres e hijos puede fortalecerse con algunos hábitos que se pueden incorporar fácilmente en sus rutinas diarias.

Muestra diariamente amor a tu niño

Haz pequeñas cosas todos los días para mostrarle a tu hijo cuánto lo amas, puedes escribir una nota y colocarla en su almuerzo o planear juegos divertidos para hacer los fines de semana. Préstale toda tu atención cuando está hablando y míralo a los ojos, puedes marcar una gran diferencia en la calidad de relación con tu hijo. Muéstrale a tu hijo todos los días cuánto significa para ti, dile lo orgulloso que te sientes de él y estarás fortaleciendo el vínculo entre ustedes.

 No te canses de abrazarlo

Abrazarlo no solo es una manera maravillosa de conectarte con tu hijo y fortalecer el vínculo afectivo padre e hijo, sino que investigaciones aseguran que puede reducir las probabilidades de enfermar. Así que dile a tu hijo cuánto lo amas con muchos abrazos a lo largo del día.

Comed juntos cada vez que podáis

Un impresionante cuerpo de investigación ha demostrado el gran vínculo que se forma al compartir las comidas diarias con los niños, y el desarrollo de beneficios positivos para su crecimiento. Como una mejor salud y hábitos alimenticios; fuertes habilidades mentales, emocionales y sociales; comportamiento mejorado; y un mejor rendimiento académico.

Si no puedes encontrar tiempo para cenar juntos todas las noches, programa comidas familiares cada vez que puedas. Si las noches de la semana están llenas de horas de trabajo en la oficina o actividades extracurriculares, aún existen otras soluciones, como tomar el desayuno o las meriendas juntos. Lo ideal es hacer que las comidas en familia sean divertidas, hablar sobre el día y mantenerte en contacto con tus hijos.

Hablad sobre su día

La hora de acostarse o de cenar juntos es una gran oportunidad para ponerse al día con los hijos sobre su jornada. Puedes hacerles preguntas que los motiven a responder en detalle, como «¿Cuál fue la mejor parte de tu día?» o «¿Qué fue lo más divertido que te sucedió hoy?»

Después asegúrate de hablar sobre tu día, compartir detalles y responder las mismas preguntas que tú usaste. Al expresar algo acerca de ti, le muestras a tu hijo que lo valoras como persona y así fortaleces la relación padres e hijos adolescentes.

Jugad juntos

Una bonita manera de vincularte con tus hijos es divirtiéndote con ellos. Salid en bicicleta o a jugar con una pelota. O disfruta de un divertido juego de mesa familiar (conviértelo en educativo si quieres encontrar algo que los desafíe cognitivamente) y anímalos a trabajar en grandes habilidades sociales y buenos modales, como aprender a ser un ganador o perdedor amable, mientras se divierten.

La actividad no es tan importante como el hecho de que juntos estáis haciendo algo divertido. Podéis hacer actividades manuales divertidas, cocinar juntos algunas golosinas, o incluso mirar y luego discutir sobre una película infantil. Haz algo que ambos disfrutéis, tal como lo harías con tu cónyuge o un buen amigo.

Sé respetuoso y espera lo mismo

Los niños a veces pueden ser exasperantes e indudablemente pueden cometer errores. Sin embargo, los padres deben tener en cuenta que tratar a los niños con respeto es tan importante como disciplinarlos. Incluso si tu hijo ha hecho algo que requiere que lo reprendas, puedes hablar con él de una manera calmada y amorosa. Se ha demostrado que gritar o usar la fuerza corporal es menos efectivo y también puedes dañar la calidad de la relación con tu hijo.

Recuérdales a los niños que digan «Gracias» y «Por favor». Los buenos modales no deberían ser algo que solo usan fuera del hogar. Tratarse unos a otros con respeto y cortesía hará de tu hogar un lugar más agradable para vivir.

Permite que los niños ayuden

Hacer juntos las tareas es una forma de ayudar a tu hijo a convertirse en un buen hombre o mujer. Los niños por naturaleza adoran ser útiles y cuando les das quehaceres y responsabilidades, aumentas su autoconfianza y los haces sentir valorados. Diles qué buen trabajo están haciendo y cuánto aprecias su ayuda. De esta manera ayudarás a tus hijos a convertirse en personas seguras y amables que amarán ayudar a los demás.

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Tareas de limpieza para niños que tus hijos deberían aprender

Tareas de limpieza para niños que tus hijos deberían aprender

Escrito por Flota | Familia |

La combinación de niños y casa limpia no siempre parece posible. Pero la verdad es que hay diferentes tareas para niños en casa que les permiten desarrollar algunas habilidades básicas necesarias para su desarrollo y que, de paso, nos permiten mantener nuestro hogar más ordenado. Estas son algunas tareas de limpieza para niños que todos los hijos deberían aprender:

Tareas de lavado

Los niños de hasta 2 años de edad pueden comenzar a aprender sobre la clasificación. En realidad, los niños a menudo encuentran que los elementos de clasificación son un divertido juego. Cuando los niños son más grandes se les puede enseñar a que ayuden a guardar la ropa, por ejemplo.

Los niños en edad escolar pueden aprender a doblar la ropa, se les puede enseñar a cargar y descargar la lavadora, tender o poner la secadora, pero con supervisión.

Los pequeños con edades de 8-10 años, maduran lo suficiente como para tener la plena responsabilidad de poner y quitar la lavadora y la secadora.

Si comienzas a enseñar a tus hijos a una edad temprana, cuando tengan entre 10 y 11 años, habrá aprendido todo el proceso de lavado, desde ordenarlo hasta guardarlo.

Hacer la cama

Aprender cómo hacer una cama es una habilidad valiosa para todo niño. No significa que tus hijos siempre lo hagan, pero al menos sabrán cómo hacerlo.

Comienza mostrándoles cómo hacer su propia cama cuando apenas sean niños pequeños. Más adelante, déjalos hacer la cama por ellos mismos, aunque no quede bien del todo.

Cuando son pequeños, les gusta la libertad de colocar sus cojines y peluches a su gusto. Esto será un incentivo para que comiencen a hacer sus camas cada mañana y encuentren placer en el hecho de ver su dormitorio ordenado.

Los padres tienen la responsabilidad de elegir para sus hijos ropa de cama menos complicada de manejar. Puedes considerar eliminar sábanas, mantas o almohadas adicionales, especialmente si tu hijo no las usa.

Eliminar el desorden

Esta es la actividad más útil que puedes enseñarle a tus hijos y que puede ser difícil, incluso para los adultos. Enseñarlos desde una edad temprana puede crearles un hábito que llevarán adelante en sus vidas. Deja que los niños ordenen sus propias cosas.

Algunos niños pueden estar motivados para donar artículos no utilizados a personas más necesitadas, aprovecha la oportunidad para enseñarle a tu hijo algo más que simplemente ordenar. Otros niños pueden estar más motivados para vender artículos desordenados con el fin de ahorrar para otra cosa que realmente quieren o necesitan.

Lavar los platos

Esta es una tarea que parecer ser interminable. Entrenar a tus hijos adecuadamente puede ser de gran ayuda para repartir la tarea de limpiar los platos. Ya sea porque los enseñes a colocar y vaciar el lavavajillas o a lavar los platos a mano, la mejor manera de comenzar es enjuagando lo sucio.

A los niños de 5 a 6 años se les puede enseñar a raspar y enjuagar sus platos después de comer. A los de 7-8 años de edad pueden ayudar a secar y guardar los platos. Y a la edad de 9 años, los niños están listos para aprender a lavar diferentes tipos de platos.

Asegúrate de enseñar las precauciones de seguridad: cómo dejar los cuchillos a un lado en lugar de tirarlos en agua caliente y jabón, donde serían imposibles de ver. O colocar los cuchillos boca abajo en el cestillo del lavaplatos.

Barrer el suelo

Aunque parece una cosa simple, no lo es para ellos. Todo lo que tienen que hacer es arrastrar una escoba por el suelo, pero un barrido eficaz no siempre es tan fácil de hacer, a menudo requiere algo de práctica.

Dale a tu hijo una escoba y es probable que veas basura en todas partes excepto en el montón que se va a recoger. Aprender a usar una escoba es una gran habilidad, incluso con todos los nuevos dispositivos que hoy día existen.

Los niños de 7-8 años pueden comenzar a aprender a barrer los suelos. Los niños más pequeños solo son capaces de sostener el recogedor para que alguien mayor barra los restos. Los niños mayores también pueden aprender a usar otro tipo de barredoras además de las escobas tradicionales.

Fregar el suelo

Para los niños en edad escolar, aprender a fregar un suelo es una tarea más adecuada. Para las edades de 9-10 años, los niños tendrán la edad suficiente para aprender a fregar sin demasiada supervisión.

Enseña a los niños a:

  • Preparar el agua de la fregona.
  • Escurrir una fregona.
  • Cuándo enjuagar la cabeza de una fregona.
  • Qué hacer con los lugares difíciles.
  • Enjuagar una fregona y un cubo.
  • Guardar una fregona al terminar.

Asegúrate de darles instrucciones sobre cómo fregar los diferentes tipos de suelos que puedas tener en tu hogar, especialmente cuando se trate de suelos de parqué o tarima, más delicados. Muéstrales cómo diferentes suelos requieren diferentes técnicas de limpieza.

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Cómo limitar las horas de pantalla a un niño

Cómo limitar las horas de pantalla a un niño

Escrito por Flota | Familia |

Hoy en día los niños manejan dispositivos electrónicos como teléfonos inteligentes a edades muy tempranas. Solo debes echar un vistazo a cualquier patio de colegio o parque y es probable que veas niños de hasta 2 años, o incluso más jóvenes, mirando vídeos en un teléfono o tableta. Por ello te recordamos la importancia de limitar las horas de pantalla a un niño como norma general.

Cuando se trata de tecnología, los niños ahora no solo comienzan a utilizarla a una edad más temprana, sino que también la usan en más situaciones, tanto en el hogar como en la escuela.

Es cierto que la tecnología para niños es una fuente de aprendizaje y entretenimiento. Pero en un segundo plano, cuando los padres tienen que preparar la cena o dedicar unos minutos a responder correos electrónicos, hemos de reconocer que también se convierte en una niñera conveniente.

Lo bueno y lo malo de la tecnología

Para los niños en edad escolar, la tecnología puede ser un arma de doble filo. Existen innumerables beneficios que se pueden obtener del uso de la tecnología. Por ejemplo, los equipos informáticos se pueden usar para investigar, jugar a juegos matemáticos en línea y mejorar las habilidades lingüísticas. Incluso la televisión puede ofrecer programas educativos, como documentales y dibujos didácticos. También los videojuegos pueden fomentar las habilidades de desarrollo, como la coordinación mano-ojo.

Sin embargo, todos estos dispositivos electrónicos pueden tener algunas desventajas claras también. Estas son algunas de las razones por las que es una buena idea limitar el tiempo de pantalla de sus hijos y cómo hacerlo con un mínimo esfuerzo.

Por qué limitar el tiempo de pantalla de los niños

1. El tiempo en pantalla puede interferir con el sueño

Dormir lo necesario puede ser lo suficientemente desafiante para los niños ocupados. A menudo tienen tareas y actividades después de la escuela y actividades extracurriculares y deportes los fines de semana. Esto puede provocar cierta privación del sueño deseable en los niños.

Además, se ha demostrado que la estimulación electrónica, como la de mirar televisión o usar el ordenador, interfiere con el mecanismo del sueño, tanto para conciliarlo como para sentir síntomas de cansancio.

2. Puede reducir el tiempo de la familia o la interacción personal

Cuando utilizamos tecnología como ordenadores, juegos y televisión, no estamos interactuando entre nosotros. Dado que encontrar tiempo de buena calidad puede ser difícil para muchas familias, permitir que la tecnología corte esos momentos es algo que los padres pueden querer evitar tanto como sea posible.

Si bien puede ser divertido tener una noche de cine familiar o jugar a un videojuego juntos, el hecho es que el tiempo de pantalla significa menos tiempo de interacción cara a cara.

3. Puede alentar un lapso de atención corto

Los estudios han demostrado que demasiado tiempo de pantalla puede estar asociado con problemas de atención. Esto es particularmente cierto para los niños que ya tienen dificultades para prestar atención o que tienden a actuar impulsivamente.

4. Puede interferir con el trabajo escolar

Los niños que miran mucha televisión tienen más probabilidades de tener calificaciones más bajas y leer menos libros. Además, se ha demostrado que reducir el tiempo de pantalla de los niños puede mejorar la salud y el rendimiento de los niños.

5. Puede llevar a una menor actividad física

Se ha asociado un mayor tiempo de pantalla con una actividad física reducida y un mayor riesgo de obesidad en los niños.

6. Puede exponer a los niños a demasiada publicidad y contenido inapropiado

Muchos programas de televisión y comerciales muestran sexualidad y violencia, así como estereotipos o consumo de drogas y alcohol. Muchos comerciales también promueven la comida basura y los juguetes de maneras atractivas que están diseñados para vender más.

Cinco formas de limitar la tecnología

Es cierto que es fácil encender el televisor o dejar que tus hijos jueguen un videojuego cuando se quejan del aburrimiento. Sin embargo, hay muchas opciones cuando se trata de encontrar formas alternativas de entretenimiento. Permitir que los niños usen la tecnología con límites se puede lograr si se tienen en cuenta algunos de estos consejos clave.

  • No coloques un televisor en la habitación de tu hijo

Tener un televisor en el dormitorio se ha relacionado con una serie de problemas, como calificaciones más bajas, problemas para dormir y obesidad.

  • Apágalo

Cuando los niños no estén viendo un programa específico, apaga la televisión. Manténlo apagado durante las comidas y especialmente cuando están estudiando o haciendo la tarea.

  • Ayuda a tu hijo a elegir un videojuego o un espectáculo

La mejor manera de saber qué está viendo o jugando tu hijo es ayudarlo a elegir un espectáculo o un juego. Al elegir una nueva película o juego familiar, lee las reseñas, mira las vistas previas o pregúntale a otros padres. Sobre todo, conoce a tu hijo y confía en tus propios instintos sobre lo que es apropiado.

  • Limita su tiempo de pantalla

Ya sea que se trate de una hora de televisión y videojuegos por día o un par de horas a la semana, limita la cantidad de tiempo que tu hijo pasa con la tecnología. Lo que es más importante, comprométete y cumple con los tiempos que estableciste.

  • Opte por alternativas a las actividades basadas en la tecnología

Encuentra maneras geniales de pasar tiempo en familia juntos sin dispositivos tecnológicos, como jugar juegos de mesa o leer buenos libros.

Si bien la tecnología puede brindarnos a nosotros y a nuestros hijos oportunidades maravillosas, también puede tener efectos negativos en nuestra salud y bienestar. Mientras alientas a tus hijos a desconectarse, ten en cuenta que tú puedes darles un buen ejemplo. Intenta limitar tu propio tiempo de pantalla y haz todo lo posible para crear actividades no tecnológicas para toda la familia.

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Edades recomendadas para iniciar a tus hijos en las tareas del hogar

Edades recomendadas para iniciar a tus hijos en las tareas del hogar

Escrito por Flota | Familia |

Te has preguntado ¿Cuándo puede tu hijo aprender a lavar su ropa? ¿Qué tareas puede comenzar hacer un niño a los 5 años? ¿Qué tipo de tareas puede hacer un niño de 8 años?. Descubre las primeras tareas del hogar para niños para que puedas enseñarles con paciencia y amor lo que les permiten sus capacidades en cada etapa.

A continuación te mostramos las responsabilidades para niños según su edad:

1. Tareas del hogar para niños de 2 – 3 años

Esta es la edad que debes aprovechar porque a los niños pequeños les encanta ayudar con los quehaceres del hogar, y aunque quizás su ayuda no sea tan útil como puedes esperar, vale la pena el esfuerzo que puedas hacer para mantenerles el entusiasmo y el hábito de ayudar.

Puedes hacer un gráfico de pegatinas como recordatorio visual de su éxito, los niños adoran los reconocimientos que puedas hacerles. Aunque las tareas pueden ser terminadas solo con tu ayuda, lo importante es que estas creando en ellos hábitos positivos para que más adelante encuentren tareas y ayuden a otro a vivir.

Tareas recomendadas:

• Ayudar hacer la cama.
• Recoger juguetes y libros.
• Llevar la ropa a la lavadora.
• Ayudar a alimentar a las mascotas.
• Ayudar a limpiar cualquier desastre.
• Fregar distintas áreas con ayuda de alguien más.
• Sacudir el polvo de pequeñas cosas.

2. Tareas del hogar para niños de 4 – 5 años

Los niños en edad preescolar están bastante motivados para ayudar, lo que resulta ideal para iniciar a tus hijos en las tareas del hogar más apropiadas para esta etapa. Por lo general, los niños adoran que te tomes un tiempo para enseñarles tareas nuevas. La mayoría a esta edad está listo para hacer diferentes tareas sin necesidad de ser supervisados constantemente. Puedes seguir haciendo un sistema de pequeñas recompensas. Intenta hacer un gráfico de pegatinas que les permita acumular recompensas más grandes. Esto también puede promover la independencia al permitirles elegir una recompensa.

Tareas recomendadas:

• Limpiar el polvo.
• Ayudar en cocinar y preparar la comida.
• Llevar y guardar comestibles.
• Limpiar y poner la mesa.

3. Tareas del hogar para niños de 6 – 8 años

En este grupo el entusiasmo por las tareas del hogar puede disminuir un poco, pero tienen otras cualidades de redención que funcionan bien para las tareas domésticas.

La mayoría de los niños en edad escolar desarrollar un deseo abrumador de ser independientes. De ahí la responsabilidad de los padres o sus cuidadores de poderlos guiar a ser autosuficientes en sus quehaceres mediante el uso de estrategias de tareas para hacer un seguimiento de sus responsabilidades.

Tareas recomendadas:

• Cuidar a las mascotas.
• Aspirar y pasar el polvo con trapos.
• Sacar la basura.
• Doblar y guardar la ropa.

4. Tareas del hogar para niños de 9 – 12 años

Los niños de esta edad aprecian un horario establecido. Si le tiras un montón de trabajo inesperado seguramente van a enojarse mucho. Pero si creas un cronograma donde puedan aportar una pequeña parte, tendrán una transición fluida. Lo mejor que puedes hacer es desarrollar un sistema que funcione para toda la familia. Trata de no hacer cambios sin antes dejar participar y confirmar el apoyo de las personas a las que afectaría directamente. No puedes olvidar el sistema de recompensas y las consecuencias negativas en caso de no realizar las tareas domésticas.

Tareas recomendadas:

• Ayudar a lavar el coche.
• Aprender a lavar los platos.
• Ayudar a preparar comidas simples.
• Limpiar el baño.
• Operar la lavadora y la secadora.

5. Tareas del hogar para niños de 13 – 18 años

Los adolescentes son capaces de manejar casi cualquier tarea en el hogar, siempre y cuando les hayas enseñado correctamente. Sin embargo, la mayoría tiene un día a día bastante apretado por lo que debes ser flexible. De la misma manera en que nos sentimos abrumados cuando tenemos demasiado que hacer, los adolescentes pueden verse en dificultades para poder mantener una gran carga de trabajo. Por lo que debes controlar el horario de tu adolescente, ajustar las actividades y los quehaceres de acuerdo a su tiempo.

Tareas recomendadas:

• Reemplazar las bombillas y las bolsas de la aspiradora.
• Todas las tareas de la ropa.
• Lavar las ventanas.
• Limpiar el refrigerador y otros electrodomésticos de cocina.
• Preparar la comida.
• Hacer la lista de las compras.

Al margen de estas recomendaciones, debes tener en cuenta que cada niño madura a su propio ritmo y no todos serán capaces de realizar tareas avanzadas a la misma edad. De igual manera, algunos niños pueden estar listos para tareas más difíciles a una edad temprana, esto no debe sorprenderte. Siempre estarás en la mejor posición para supervisar y evaluar las necesidades y habilidades de tu hijo.

No olvides motivar a tus hijos para realizar tareas más exigentes una vez que dominan las básicas. Aunque sean buenos realizando las mismas tareas del hogar, el introducirlos a nuevas tareas los beneficiará en un futuro cercano. Establece un periodo de entrenamiento para nuevas tareas y enséñalos a superarse a sí mismos en todo momento.

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