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Claves para evitar las discusiones familiares en Navidad

Escrito por Redacción | diciembre 31, 2014 | Familia |
Claves para evitar las discusiones familiares en Navidad

Las discusiones familiares son un clásico de las celebraciones tradicionales en Navidad y, aunque no todos los años se producen, cuando ocurren, pueden dar al traste con lo que tendría que ser un encuentro entrañable. El motivo principal suele ser una mezcla de varios factores:

-El reencuentro con familia con la que no convives habitualmente

-La unión de personalidades y formas de pensar muy diversas

-Los nervios fruto de los preparativos de la celebración

-El exceso alcohol

-Problemas personales puntuales

Teniendo en cuenta las posibles causas, lo más recomendable es que adoptes ciertas actitudes y tomes algunas precauciones para evitar los enfrentamientos en la mesa:

Sé más flexible: la cena de Nochebuena o la comida de Año Nuevo no son momentos para demostrar nada a nadie, ni para arreglar viejas rencillas. Esos días, da tu brazo a torcer y fomenta la paz en la mesa con tu buena actitud.

Ignora comentarios molestos e impertinentes: en todas las familias hay un miembro que tiende a herir a los demás con sus comentarios. Háblalo antes con los tuyos para tratar de no darles importancia y pasar una buena velada.

Nada de política: suele ser un tema de discusión acalorada recurrente, puesto que en una mesa numerosa es muy fácil que se sienten diferentes ideologías y temperamentos. Deja claro que ese día no se pueden tratar este tipo de temas en la mesa.

Nada de problemas personales: evitad también los temas de conversación sobre problemas que afecten a los comensales y que puedan enfrentar intereses. En estos casos, aunque se suele comenzar civilizadamente, es muy fácil subir el tono y llegar a la pelea.

Mejor solos: cada año, parecemos obligados a juntarnos por Navidad, pero a veces es mejor descansar en la intimidad de la familia y no forzar encuentros que a nadie apetecen. Estos pueden desencadenar un mal recuerdo o provocar una crisis aún mayor.

La importancia de los sitios: sentarse en la mesa al lado de alguien con el que no congeniamos puede ser una bomba de relojería. Mejor repartir los sitios con antelación para evitar situaciones incómodas para cualquiera de los comensales.

Mejor sin alcohol: los excesos con el alcohol suelen ser muy típicos en las celebraciones navideñas y, en muchas ocasiones, los causantes de que algunas personas se sientan más desinhibidas para decir todo lo que se les pasa por la cabeza. Si quieres que reine la paz en tu mesa, limita el alcohol y, si es necesario, explica los motivos.

Ojo con los juegos de mesa: algunos despierten la competitividad y pueden favorecer las discusiones y el ambiente tenso. Mejor ver una película que inspire buenos pensamientos y emociones.

Delegar tareas: el que organiza la comida o cena de Navidad puede llegar a agobiarse con la cantidad de trabajo que implica un buen número de invitados y esto puede desencadenar tensiones familiares. Lo mejor es organizar y repartir el trabajo con antelación y hacer a toda la familia partícipe de la celebración, para generar un ambiente colaborativo.

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