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Cómo organizar el lugar de estudio de los niños

Escrito por Redacción | octubre 15, 2014 | Familia |
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A la hora de organizar la habitación de un niño en casa, no solo debemos pensar en la decoración o el aprovechamiento máximo del espacio en cuestiones de ocio. También hay que tener en cuenta el lugar de estudio, que puede ubicarse en el mismo dormitorio o, si es el caso, en un cuarto habilitado para esta tarea.

En cualquier caso, este espacio estará compuesto por una mesa tipo escritorio, con iluminación, tanto natural como artificial, así como por un asiento en el que el niño pueda permanecer cómodamente, para así favorecer su rendimiento.

Además, para organizar el lugar de estudio de nuestros hijos, conviene atender a una serie de características que facilitarán que cumpla con su tarea con éxito:

Siempre el mismo sitio: es imprescindible que el niño mantenga un lugar de referencia para la hora del estudio. Esto favorecerá una mayor disciplina y concentración en el día a día.

¿Dónde coloco la mesa?: lo ideal según los expertos es que esté en un lugar iluminado, que no sea justo en frente de la ventana, para evitar distracciones. Además, es aconsejable que permita la visión de la puerta y no quede de espaldas, para evitar que el niño se gire constantemente al escuchar el mínimo ruido.

Amplia y despejada: cuanto más diáfana sea la mesa de trabajo, mejor. No debe tener nada que distraiga la atención de los niños. Ni juguetes, ni objetos de decoración, ni colores estridentes. Además, debe ser lo más amplia posible, para evitar que el espacio de trabajo quede reducido entre montones de libros y material escolar.

Limpio y ordenado: la mesa de estudio debe ser un lugar que favorezca la concentración, por lo que debemos enseñar a nuestro hijo a dejarlo todo ordenado y limpio después de cada uso. Para ello, conviene disponer de cajones, cajoneras y estanterías suficientes como para que todo tenga su espacio. Si colocas estanterías sobre la mesa, a su alcance, el pequeño no tendrá que desconcentrarse cambiando de habitación o levantándose de la mesa cada vez que quiera cambiar de libro o consultar algo.

Luminoso: la buena iluminación es esencial para el correcto rendimiento del pequeño. Siempre conviene contar con una lámpara de techo que aporte una luz general, un flexo o lamparilla de escritorio colocado en frente y al lado contrario de la mano con la que escribe (mejor si es con luz azul) y una ventana con luz natural (aunque no directa) cerca.

Silencioso: el cuarto de estudio debe estar aislado en lo posible de los ruidos de la televisión, de niños jugando en la calle, música o vecinos ruidosos, para favorecer una atmósfera de concentración. En caso de que sea imposible, hay que considerar la posibilidad de usar tapones o poner música instrumental de ambiente.

La silla: debe ser cómoda e indicada para el estudio. Su altura debe ser regulable, que le permita tener los pies apoyados en el suelo o sobre un reposa pies y apoyarse sobre la mesa cómodamente. Si la silla es incómoda, el niño tenderá a levantarse de la mesa de estudio con frecuencia, aunque sea de forma inconsciente para él.

Mejor si es individual: aunque a veces el espacio no lo permite, lo ideal es que los hermanos estudien en habitaciones separadas para no distraerse mutuamente. En el caso de que el espacio deba ser compartido, hay que tratar de habilitar escritorios diferentes y separados, incluso físicamente, por un tabique o por un biombo, por ejemplo.

¿Ordenador?: sobre todo en las primeras edades, no es recomendable que el ordenador esté ubicado en la mesa de estudio, ya que puede dar lugar a distracciones justificadas. Lo ideal es colocarlo en un lugar común, como un despacho, o el propio dormitorio que el niño comparte con sus hermanos. Así se podrá controlar y diferenciar el tiempo de estudio propiamente dicho con el de elaborar trabajos o hacer consultas en el ordenador.

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