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Trece consejos para prevenir los accidentes domésticos de los niños

Escrito por Redacción | octubre 12, 2014 | Familia |
Trece consejos para prevenir los accidentes domésticos de los niños

Los accidentes domésticos como quemaduras, caídas y golpes son muy comunes en la mayor parte de los hogares y se deben casi siempre a despistes, imprudencias y falta de prevención. El riesgo además se multiplica en aquellos domicilios en los que viven niños, que pueden convertir la más mínima negligencia en un disgusto.

¿Qué hacer para prevenirlos? Si estás esperando la llegada de un bebé a casa, lo mejor es que consultes estos consejos para adaptar la casa ante un nacimiento. Para los hogares con niños mayores de 5-6 años es recomendable que tomemos las siguientes precauciones:

  • Cables: revisa que no haya cables pelados, porque, aunque tus hijos conozcan los peligros relacionados con la electricidad, pueden tener un despiste y llevarse un buen susto. Además, trata de retirar en lo posible los cables de lámparas y dispositivos de los lugares de paso para evitar tropiezos que podrían hacer caer a los pequeños e incluso tirar los aparatos a los que estén conectados.
  • Esquinas protegidas: igualmente, aunque tus hijos tengan edad suficiente para controlar el equilibrio y lo movimientos, es conveniente que protejas las esquinas puntiagudas del mobiliario, por si en algún tropiezo o empujón aterrizan sobre ellas.
  • Armarios y cajones peligrosos, con llave: háblales siempre de lo peligroso que son los productos de limpieza, jardinería o bricolaje. Pero además, trata de mantener este tipo de productos agresivos en armarios o cajones bajo llave, para evitar despertar su curiosidad.
  • Nada de velas: a cierta edad, los niños comienzan a sentirse atraídos por el fuego y disfrutan viendo encender mecheros y prender cerillas. Nunca permitas que manipulen estos objetos y, por muy bonitas que sean, no coloques velas en sus dormitorios o sitios de juego.
  • Medicamentos fuera del alcance: aunque los niños sean capaces de distinguir las golosinas de los medicamentos, conviene tenerlos guardados bajo llave por si confunden medicinas o deciden tomar por su cuenta algo de lo que les dan sus padres cuando están enfermos.
  • Alfombras que no resbalen: son un clásico de las caídas en casa. Basta con poner antideslizantes o silicones especiales para que los niños puedan transitar sobre ellas con toda seguridad.
  • Suelos que no resbalen: evita los acabados encerados en maderas que resbalen. Os ahorraréis muchas caídas.
  • Barandillas en las escaleras: si tenéis varias plantas, una vez los niños sepan subir y bajar las escaleras solos con soltura, coloca una barandilla en la que puedan sujetarse mientras lo hacen. Además, conviene que haya una buena iluminación en esta zona que evite los traspiés.
  • Rejas en ventanas y balcones: aunque tus hijos tengan edad suficiente para saber que no deben ser imprudentes con las alturas, conviene asegurar las ventanas y terrazas con rejas, que sean lo suficientemente estrechas como para que no quepan sus cabecitas.
  • Bañeras y duchas: usa fijaciones antideslizantes para garantizar que tus hijos puedan ducharse de forma autónoma sin peligros. No obstante, deja siempre la puerta del baño abierta y realiza «visitas» cada pocos minutos para garantizar que todo está en orden.
  • Mangos de ollas y sartenes protegidos: los niños con edad de comprender los peligros de la cocina entienden que no deben tocar el fuego, la vitrocerámica o el horno mientras están funcionando. Pero es muy frecuente que por su altura y su falta de habilidad en este terreno se tropiecen con los mangos de las sartenes, corriendo el peligro de abrasarse con su contenido. Retíralas siempre de su alcance cuando hayas terminado de usarlas, mantén los mangos hacia dentro y procura que no transiten cerca cuando se está cocinando.
  • Atragantamientos: enséñales a no jugar, saltar o bailar mientras comen, ya que pueden sufrir atragantamientos. Y cuidado con las risas al comer…
  • Piscinas: aunque los niños sepan nadar, debes advertirles sobre el peligro de correr sobre bordillos mojados o de tirarse de forma imprudente, sobre todo, cuando hay otras personas dentro del agua.

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