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Factores que interfieren en el sueño de los niños

Escrito por Redacción | octubre 10, 2018 | Familia |
Factores que interfieren en el sueño de los niños

Los niños en edad escolar seguramente no necesiten tanto sueño como cuando eran bebés, pero sus cuerpos aún requieren mucho descanso. Y es importante detectar si hay cosas que interfieren en el sueño de los niños para que sean corregidas a una temprana edad.

Los escolares tienen muchas cosas que llaman su atención al mismo tiempo e interfieren a la hora de ir a la cama. Esto retrasa el momento de dormir y dificulta el descanso. Al mismo tiempo, dormir poco puede provocar en ellos problemas de atención y comportamiento.

Impacto en la salud

El no dormir lo suficiente también impide que tengan un buen rendimiento en la escuela, desarrolla el riesgo de aumento de peso e incluso reduce la salud del sistema inmunitario. Esto es sumamente preocupante porque puede representar un gran problema para los niños en edad escolar, ya que pasan mucho tiempo en contacto cercano y necesitan luchar contra los resfriados y otras infecciones que se transmiten en la escuela.

A continuación te presentamos los principales factores que interfieren en el sueño de los niños:

No tener una rutina

Aunque no lo parezca, una buena rutina de sueño ayudará a tu hijo a dormir mejor toda la noche. Si tu hijo tiene problemas para conciliar el sueño cada noche, es momento de revisar su rutina nocturna.

Tener una buena rutina para ir a dormir es importante para cualquier niño. Un baño caliente relajante, música suave, luces tenues, masajes y un buen cuento, pueden ser parte de una rutina nocturna que les muestra a los niños que es hora de ir a la cama y dormir cuanto antes.

Mientras más repitas la rutina, es más probable que tu hijo se acostumbre y se duerma más fácilmente. La mayoría de estas rutinas son oportunidades maravillosas para comunicarse con los niños, compartir tiempo con ellos y fortalecer la relación padres-hijos.

Dispositivos electrónicos

Televisores, teléfonos móviles, tabletas y videojuegos son pantallas que llaman la atención de tu hijo y retrasan el momento de conciliar el sueño.

Las estadísticas muestran que hasta los niños más pequeños están conectados a dispositivos. Todos estos aparatos no solo son adictivos sino que aumentan las probabilidades de que las personas se ignoren mutuamente para mirar sus pantallas.

Sustituye las pantallas

Los estudios han demostrado que pueden interferir con el sueño y el descanso de todos. Esto es particularmente problemático para los niños, porque son ellos los que necesitan dormir lo suficiente para estar atentos y concentrados en la escuela.

No permitas que los niños jueguen videojuegos o vean televisión durante al menpos una hora antes de ir a dormir. Escoge otra actividad más relajante como bañarse o leer un libro contigo.

Mantén cualquier tipo de pantalla fuera de la habitación de tu hijo ya que se ha demostrado que hasta las pantallas pequeñas, como los teléfonos inteligentes, causan problemas con el sueño de los niños cuando están permitidos en sus habitaciones.

Tiempos de sueño inconsistentes

Otro problema que puede interferir con el sueño de los niños es dejar que se acuesten todas las noches a una hora diferente. Algunos padres pueden permitir que su hijo, en edad escolar, se quede despierto hasta tarde viendo una película o enviando mensajes de texto a sus amigos cada fin de semana. Luego esperan que se vaya a la cama más temprano durante la semana sin ningún problema.

Lamentablemente, permitir que la hora de acostarse sea incoherente hará que estén más cansados al día siguiente y como consecuencia no puedan conciliar el sueño. En conclusión no existe la posibilidad de recuperar noches atrasadas de sueño o las horas sin dormir durante los fines de semana.

Aunque tu hijo proteste porque sus amigos se quedan despiertos los fines de semana, debes ser firme. No alejarse mucho de la hora de acostarse y asegurarte de que tu hijo duerma entre 9 y 11 horas. Esta es la mejor forma de evitar los problemas de sueño de los niños y que tu hijo obtenga el descanso que necesita.

Transición abrupta a la cama

Para cualquier persona, incluyendo los niños, pasar abruptamente de estar despierto a quedarse dormido sin algunas rutinas de tiempo puede resultar tarea imposible. Los niños, especialmente los más jóvenes, necesitan un poco de tiempo para pasar de un estado a otro de manera progresiva. Si no permites que tu hijo tenga tiempo para relajarse antes de acostarse a dormir, es muy posible que no pueda conciliar el sueño de inmediato.

Dale algo de tiempo para pasar al momento de descanso. Mientras tanto, proporciónale paz y tranquilidad a la hora del baño, durante el cepillado de los dientes y mientras le lees un cuento o charlas con él sobre el día. Puedes enseñarle que guarde sus juguetes y libros, porque le puede resultar una actividad relajante. Prueba algunos estiramientos e incluso algunas posturas de yoga si lo prefieres. Puedes colocar música tranquila y apagar las luces para que tu niño tenga en mente que es hora de descansar y dormir.

Cafeína

Este es otro culpable evidente que puede interferir con el sueño de los niños y que la mayoría de las veces está oculto en su dieta: la cafeína. Si el postre de la cena o un refrigerio tardío incluye chocolate (una galleta con trocitos de chocolate, leche con chocolate o cualquier golosina de chocolate) es muy probable que tu hijo tenga problemas para dormir porque muchos chocolates contienen cafeína.

Otras fuentes ocultas de cafeína que quizás tu hijo está ingiriendo son los zumos industriales, las bebidas energéticas o deportivas, las barritas energéticas, etc. Y, por supuesto, los refrescos de cola.

Comportamiento poco característico

Si tu hijo se muestra más inquieto y lleno de energía por la noche, eso puede ser una señal de que está cansado y necesita dormir más.

Quizás recuerdas este tipo de comportamiento cuando tu hijo era un niño pequeño y necesitaba una siesta. Pero aunque tu hijo en edad escolar ya no esté durmiendo la siesta durante el día, sigue siendo incapaz de decir: «Estoy cansado, necesito irme a la cama ahora».

Si ves que tu hijo se comporta de una manera alterada, poco habitual, aprovecha las buenas rutinas antes de acostarse y prepáralo para la cama.

Actividades nocturnas

Las peleas de almohadas pueden ser divertidas, pero mantienen a  los niños demasiado excitados justo antes de acostarse y eso les impedirá estar relajados para conciliar el sueño. Asegúrate que las actividades físicas sean durante el día y las actividades tranquilas déjalas para antes de dormir, así conocerán su rutina de sueño antes de irse a la cama.

Mala configuración del dormitorio

Si el dormitorio de tu hijo es demasiado cálido, desordenado o muy luminoso, es posible que tu hijo no pueda relajarse lo suficiente como para dormir. Saca todos los dispositivos de pantalla electrónicos de su habitación lo antes posible, ya que aportan luz, ruido y calor a los espacios. Considera usar música o sonidos relajantes y apagar las luces para que su habitación sea un oasis de tranquilidad que invite al descanso.

Trastornos del sueño

No puedes descartar la posibilidad de que tu hijo también pueda experimentar problemas de sueño como: apnea, síndrome de piernas inquietas, pesadillas, insomnio y hasta terrores nocturnos. Debes hablar de inmediato con su pediatra si sospechas que tu hijo puede tener alguno de estos problemas de sueño, que tienen una causa fisiológica, y que no desaparecen, incluso después de probar todas las estrategias antes descritas.

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