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Cómo eliminar el moho de la ropa de cuero

Escrito por Redacción | febrero 12, 2018 | Hogar |
Cómo eliminar el moho de la ropa de cuero

La ropa, los zapatos y los complementos de cuero son muy apreciados en cualquier hogar aunque se trata de un material muy sensible al exceso de humedad. Por eso su almacenamiento debe ser muy cuidadoso. Debemos cerciorarnos de que los cajones, armarios o habitaciones en los que guardamos este tipo de prendas de piel no acumulan humedad y estén bien ventilados para evitar la aparición de moho en la ropa de cuero.

Si lo que ocurre es que te has encontrado moho en la ropa de cuero, es importante que lo elimines cuanto antes para evitar que la piel se dañe de manera permanente. Sigue estos pasos para limpiar el moho de la ropa de cuero:

1. Aísla el problema

Si has encontrado alguna prenda o complemento de cuero con algún indicio de moho es esencial que lo saques de donde estaba guardado para limpiarlo. Revisa también los artículos que estuvieran guardados cerca de este, por si presentan esporas. Recuerda que una sola espora puede dar lugar a toda una colonia de moho. En el caso de una caja de cartón, por ejemplo, sería conveniente tirarla para evitar que el moho vuelva a surgir. Si se trata de alguna bolsa de tela, puedes lavarla en la lavadora en un programa de alta temperatura para acabar con las esporas. Cuando el moho de la ropa de cuero ha aparecido dentro de un recipiente de plástico, podemos usar lejía para eliminar todo rastro del problema.

A su vez, debes limpiar a conciencia el lugar en el que ha aparecido el moho, ya sea un cajón, un altillo o un armario. Vacíalo por completo, pasa el aspirador y limpia con lejía, si la superficie lo permite. No olvides las paredes, que pueden ser un foco de moho importante. Deja que todo se seque completamente antes de volver a colocar lo que has sacado.

2. Limpia con jabón

Una vez hayas aislado las prendas afectadas usa un paño seco para eliminar las esporas de moho procurando no frotar demasiado. También puedes utilizar un cepillo de cerdas suaves.

Después, prepara una solución de agua tibia con jabón neutro o detergente suave en una palangana. Usa una esponja o un paño limpio para limpiar el moho de la ropa de cuero. Utiliza un segundo trapo limpio para aclarar la superficie y retirar los restos de jabón. Para ello, escurre bien el trapo antes de repasar la prenda.

Cuelga las prendas al aire libre o coloca los artículos como zapatos y bolsos en una superficie plana al aire libre. Evita colocarlas cerca de fuentes de calor como la chimenea o la calefacción y tampoco las tiendas al sol. Lo mejor es favorecer las corrientes de aire, siempre que sea posible, aunque para ello haya que recurrir a un ventilador.

3. Acaba con las esporas

Mezcla agua con alcohol isopropílico a partes iguales y con un paño limpio humedecido en esta solución, limpia las zonas afectadas del cuero. Incide también en grietas y pliegues con ayuda de bastoncillos de algodón.

Aclara las superficies con un trapo limpio humedecido en agua y deja que los artículos se sequen al aire libre de nuevo. Para evitar que se deformen, colocar papeles arrugados dentro de zapatos, bolsos y maletas.

4. Reacondiciona el cuero

La piel es un material natural que contiene sus propios aceites. Eliminarlos puede dar lugar a que se seque y se resquebraje la superficie del cuero, por lo que te recomendamos que, cuando las prendas estén totalmente secas, apliques un acondicionador de cuero que devuelva el acabado suave a la piel. Solo tendrás que seguir las instrucciones de uso del producto.

Si no tienes acondicionador de cuero, puedes proteger tus bolsos de piel, por ejemplo, aplicando con un algodón una fina capa de crema hidratante corporal (una que sea grasa y de textura untuosa).

5. Elimina el mal olor

Puede que si las prendas estaban demasiado afectadas por el moho, aun cuando las hayas limpiado a conciencia sigan desprendiendo mal olor. En ese caso te recomendamos colocar las prendas al aire libre e incluso al sol. También puedes recurrir a colocarlas en un recipiente plástico con bicarbonato de sodio espolvoreado. Cierra el contenedor plástico para que el bicarbonato haga su trabajo absorbiendo el mal olor.

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