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Diez consejos para guardar la ropa de invierno

Escrito por Redacción | abril 08, 2014 | Hogar |
Diez consejos para guardar la ropa de invierno

Con la llegada del calor empezamos a echar en falta prendas más livianas y nos sobran los abrigos, alfombras y edredones. Llega el momento de volver a sacar la ropa de primavera/verano y, lo que más nos cuesta, guardar correcta y ordenadamente la ropa de invierno.

Para evitar sorpresas cuando queramos volver a recuperar los abrigos y mantas con la llegada del frío, lo mejor es que seamos previsores y almacenemos las prendas atendiendo a sus necesidades y tipología. Toma nota de estos consejos antes de almacenar durante el verano tus prendas de abrigo:

VER TAMBIÉN: Cómo organizar y guardar la ropa de verano

1. Guarda la ropa lavada: así evitarás que se acumulen malos olores e incluso que algunas prendas se deterioren. En el caso de mantas y edredones, si no tienen manchas, puedes tenderlos unas horas al aire libre y aspirarlas para eliminar restos de polvo antes de guardarlos en el armario.

2. Un lugar limpio y sin humedad: sobre todo si vas a utilizar algún tipo de trastero o desván para almacenar la ropa hasta la próxima temporada, procura antes limpiarlo en profundidad. Además, asegúrate de que tiene cierta ventilación para impedir que se acumulen malos olores. Además, el cambio de temporada es una ocasión estupenda para retirar ropa que no te valga o no uses por cualquier motivo. Si hay prendas que no has usado durante el invierno, admítelo y apártalas una caja o bolsa para donarlas a alguna asociación que pueda facilitársela a gente que vaya a aprovecharla mejor.

3. Los sitios más adecuados: las camas con canapé o con cajones debajo y los altillos suelen ser los sitios más apropiados para almacenar la ropa de otras temporadas. Si tienes armarios de sobra, aprovecha para colgar las prendas más delicadas, como trajes, vestidos de fiesta, o abrigos.

4. Protégela de las polillas: distribuye bolsas antipolillas en las diferentes cajas, bolsas y fundas de ropa para evitar encontrarte la ropa llena de agujeritos después del verano. Además, puedes perfumar con saquitos aromáticos para mantener fresca tu ropa hasta la próxima temporada. La lavanda suele ser una buena solución, efectiva además contra las polillas.

5. Optimiza el espacio: la ropa guardada en bolsas de plástico queda desorganizada y ocupa más espacio que si se almacena en cajas. Estas impiden que la ropa se arrugue excesivamente y ahorran espacio porque se pueden apilar uniformemente. Incluso algunos tipos de cajas nos permiten rescatar alguna prenda concreta puesto que cuentan con «ventanas» para ver su contenido.

6. Edredones y colchas: son las prendas que más ocupan en los armarios, así que es esencial envasarlas al vacío antes de guardarlas. En cualquier gran superficie encontraremos cómodas fundas de plástico a las que podemos extraer el aire mediante el aspirador. El ahorro de espacio con este sistema es notable.

7. Sábanas: si es posible, almacénalas en fundas de lino o algodón para una mejor conservación. En cualquier caso, lávalas y plánchalas para que ocupen el menor espacio posible y se mantengan impecables. Las cajas de plástico, madera o tela son ideales para este tipo de ropa.

8. Alfombras: llegado el calor, es el momento de llevar las alfombras a la tintorería antes de guardarlas. Hay tintorerías que incluso ofrecen servicio de almacenamiento durante el verano. Si no eliges esa opción, guárdalas enrolladas, tendidas en el suelo para que no se deformen y en las mismas condiciones que el resto de ropa de invierno (evita calor excesivo, humedad y polillas).

9. Separa el calzado: lo ideal es utilizar muebles zapateros o cajas especiales para evitar que se mezclen los olores con el resto de la ropa. Límpialos antes de guardarlos y procura que no se aplasten para que no los encuentres deformados después del verano. En el caso de botas y zapatos cerrados, es recomendable rellenar el interior con papel de seda o de periódico para que mantengan la horma y no acumulen humedad.

10. Los complementos: las cajas son la mejor solución para guantes, pañuelos, cinturones, medias, gorros y demás complementos de pequeño tamaño. Permite tenerlos siempre localizados, a mano y que no se pierdan entre el resto de prendas.

Si además en tu casa manejáis grandes cantidades de ropa en cada cambio de temporada, lo mejor es que elabores una lista que indiques dónde has guardado cada tipología: niños, edredones, sábanas, complementos, etc. Así, recuperar la ropa al final de la estación será una tarea mucho más fácil y amable. ¡Y si te preguntan por su ropa solo tendrás que remitirles a la lista!