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Guía para que tu ropa mantenga un blanco espléndido

Escrito por Imagina Advertising | mayo 10, 2019 | Familia, Hogar |

En la tienda, toda la ropa luce radiante. Y en especial la de color blanco. Sin embargo, con el tiempo, las prendas van perdiendo ese aspecto impoluto y resplandeciente que nos enamoró cuando la compramos. Para conservar durante el mayor tiempo posible la pureza de los blancos y evitar que amarilleen o se vuelvan grisáceos y sin vida, os presentamos esta guía para que tu ropa mantenga un blanco espléndido. Anota y, sobre todo, ¡aplícalo en tu vida diaria!

Lava la prenda después de cada uso

Aunque no haya ninguna mancha visible, son muchos los agentes externos que afectan a la ropa. El sudor, las partículas del desodorante, el perfume…Todos ellos ensucian los tejidos en zonas de más difícil acceso  y provocan que amarilleen. Por ello, es aconsejable lavar la ropa blanca después de cada uso o de máximo dos para asegurarnos de que no se acumule demasiada suciedad.

Tratar las manchas lo antes posible

Se trata de un consejo muy relacionado con el anterior. Cuanto más tiempo permanece la mancha sobre el tejido, más se incrusta dificultando su eliminación. ¡Debemos ser rápidos! Si una juguetona gota de tomate, de maquillaje o de aceite se precipita sobre tu camisa favorita, trátala de forma inmediata y métela en la lavadora el detergente en polvo o líquido Active Plus de Flota.

Separa la ropa por color y tipo de tejido

Se trata de una norma básica de lavado.  Separando las prendas blancas del resto nos aseguramos que no se produce transferencia de color y nos permite utilizar programas específicos para prendas blancas que garantizan un mejor resultado. Para ello, también es aconsejable separarlas según el tipo de tejido. Por ejemplo, mientras el algodón admite temperaturas más elevadas, el lino o la lana requiere lavados con agua fría y tibia.

Utiliza programas de agua caliente y doble ciclo de enjuague.

A mayor temperatura, mayor es el poder antimachas. Ahora bien, debes cerciorarte en primer lugar de la temperatura máxima que permite la prenda consultando la etiqueta.  De igual modo, el enjuague final es muy importante para eliminar cualquier resto de detergente y evitar que el agua sucia del lavado penetre y permanezca en los tejidos.

Evita la secadora

Las altas temperaturas a las que se somete a la ropa dentro de la secadora provoca que los tejidos se desgasten con mayor rapidez. Sécala directamente al sol, el blanqueador natural por excelencia (esto solo es aconsejable para la ropa blanca).

Blanqueadores adicionales

Si tu ropa ya ha perdido su blanco original, puedes probar otros métodos como el uso de blanqueadores caseros. Los más comunes son el vinagre (vertiéndolo en la lavadora) o el limón (en remojo con la ropa durante una hora). También podemos utilizar bicarbonato, aplicándolo en una pasta sobre la mancha, o incluso peróxido, que debemos mezclar en agua caliente y dejar actuar sobre las manchas, sobre todo aquellas más oscuras y difíciles de quitar.

 

¿Qué os ha parecido nuestra guía para que tu ropa mantenga un blanco espléndido? ¿Tenéis algún otro truco para dejar tus prendas blancas como nueva?