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Cómo hacer una limpieza facial en casa

Escrito por Redacción | mayo 11, 2016 | Salud |
Cómo hacer una limpieza facial en casa

Con el paso de los años, las arrugas van apareciendo en nuestro rostro de forma irremediable. Aunque no todos los signos de la edad pueden achacarse a la genética. Los cuidados faciales que nos realicemos a lo largo de nuestra vida, ya desde la juventud, juegan un papel esencial a la hora de preservar la buena apariencia del rostro. 

Uno de los esenciales es la limpieza facial que se aconseja realizar en cada estación para purificar el rostro y prepararlo para los cosméticos que vayamos a utilizar.

Puedes someterte a una limpieza facial en cualquier centro de belleza, pero siempre tienes la opción, más práctica y económica, de hacerlo en casa, siguiendo unos sencillos pasos:

1. Limpia el cutis: nunca comiences una limpieza facial con el rostro maquillado. Igualmente, debes limpiar tu rostro como lo haces normalmente para retirar los restos de grasa y suciedad que se hayan acumulado a lo largo del día. Para esta limpieza previa es recomendable utilizar un producto limpiador suave (agua micelar, agua de rosas, leche, etc.) o algún ingrediente natural, como la manzanilla o el té.

2. Exfolia la piel: retira las impurezas y la piel muerta con un masaje exfoliante. Para ello, puedes emplear cualquier cosmético exfoliante o elaborar uno casero. Puedes hacerlo mezclando, por ejemplo.  yogur con avena (si tienes la piel mixta o grasa) o azúcar con aceite (para las pieles secas).

Para exfoliar la piel de manera más uniforme y precisa puedes emplear un cepillo facial eléctrico.

Retira el producto exfoliante con una toalla limpia empapada en algún tónico natural, como el agua de rosas, o infusión, como el té verde. Durante la limpieza tendrás que retirar los productos del rostro varias veces, por lo que conviene evitar hacerlo con agua, para no agredir el rostro demasiado.

3. Aplica una mascarilla: aplica una mascarilla purificante que hayas comprado o que elabores tú misma. Son recomendables las mascarillas de arcilla (la más apropiada para el tipo de piel), pero también puedes elaborarlas con ingredientes caseros, como por ejemplo: yogur + miel (pieles grasas) o aceite (pieles secas) + limón (pieles grasas) o aguacate (pieles secas).

Reposa con la mascarilla entre 10 y 15 minutos antes de retirarla de la misma manera que lo has hecho con el exfoliante.

4. Relaja tus ojos: mientras esperas a que la mascarilla haga efecto sobre el cutis, coloca unos algodones humedecidos en agua de hamamelis o manzanilla para descansarlos y hacer desaparecer las posibles bolsas.

5. Baño de vapor: abre los poros con vapor durante unos cinco minutos y aprovecha para limpiar poros obstruidos en las zonas del rostro más propensas (las de la zona T) con suaves presiones de las yemas de los dedos. Para el baño de vapor puedes utilizar una sauna facial o simplemente poner agua a hervir y colocarte sobre el recipiente con una toalla sobre la cabeza para favorecer el efecto sauna.

6. Tónico: cierra los poros con un tónico apropiado para tu tupi de pie: sensible, seca, mixta, etc.sinal apropiado para la piel. Aplícalo a pequeños toques con ayuda de un algodón o simplemente pulverizado sobre el rostro, ayudando con las yemas de los dedos a que se absorba.

7. Hidratante o sérum: para finalizar la limpieza facial, aplica sobre el rostro los productos hidratantes o con propiedades antienvejecimiento más apropiados para tu cutis. No olvides aplicar un producto específico también en el contorno de los ojos y los labios.

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