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Miedo, enfado o dolor, ¿por qué llora tu bebé?

Escrito por Redacción | marzo 30, 2014 | Salud |
Consejos para identificar el origen del llanto de tu bebé

El bebé llora. ¿Qué le ocurre? ¿Tiene hambre? ¿Le duele algo? ¿O quizás esté enfadado o sienta miedo? No es fácil identificar cuál es motivo del llanto de los pequeños y es algo que preocupa sobre todo a los padres primerizos. Ahora, un estudio muestra las diferencias en el llanto según tres emociones: miedo, enfado y dolor.

La Universidad de Murcia y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) han estudiado el llanto de 20 bebés con edad comprendidas entre los 3 y los 18 meses. Con esta muestra también se observó el grado de precisión de los adultos para identificar qué emoción provoca el llanto.

Llanto por miedo o enfado

Las primeras diferencias que se advierten entre los bebés están en la actividad ocular y en la dinámica del llanto. «Cuando los bebés lloran por enfado o miedo permanecen con los ojos abiertos, si bien los mantienen cerrados durante todo el tiempo en el caso del dolor», afirma Mariano Chóliz, investigador en la Universidad de Valencia y uno de los investigadores en el estudio. Por otro lado, los gestos y la intensidad del lloro se van incrementando gradualmente si se debe a un enfado, mientras que aparecen en su máxima intensidad desde el primer momento en el caso del dolor y del miedo.

Cuando se trata de miedo o enfado los adultos tienen más dificultades para identificarlo. En cambio los investigadores llegaron a la conclusión que cuando los niños lloraban porque les dolía algo los adultos tenían «una reacción afectiva más intensa que cuando lloraban por estar enfadados o tener miedo».

Del estudio se sustrae diferencias a simple vista entre los bebés que lloran por una causa u otra. Así, por enfado los bebés mantienen los ojos medio cerrados, con una mirada aparentemente sin dirección o, por el contrario, fija y prominente. La boca queda entreabierta y el llanto va aumentando progresivamente.

Llanto por dolor

Con el miedo, en cambio, los ojos están abiertos. El llanto puede aparecer de forma explosivo tras una fase de tensión y mirada escrutadora. Por último, cuando los pequeños sienten dolor, lloran con los ojos cerrados la gran parte del tiempo y si lo abren es de forma mínima y sin concentrarse en un punto. El llanto, además, aparece de forma inmediata tras recibir la fuente del dolor.