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Seis formas sencillas de reducir el estrés de forma natural

Escrito por Redacción | noviembre 07, 2017 | Salud |
Seis formas sencillas de reducir el estrés de forma natural

El estrés se define como la preocupación presente por situaciones que se sitúan en el futuro. Es uno de los males más comunes de la sociedad actual y responde a nuestro estilo de vida ajetreado. El trabajo, los hijos, los estudios, los quehaceres diarios, las enfermedades, los problemas económicos, … Cualquier ámbito de la vida diaria es susceptible de generar preocupaciones y, por lo tanto, situaciones de estrés.

Hace no mucho tiempo que se el médico canadiense Hans Selye identificó los síntomas del conocido como estrés biológico dentro de un estudio sobre la ansiedad. En él describía los síntomas físicos que se derivan de ese estado mental de preocupación: irritabilidad, ansiedad, ataques de pánico, reacciones cutáneas, dolores de cabeza y estómago, confusión, nerviosismo, dificultad de concentración, etc.

Hay diferentes niveles de estrés, desde el que afecta a la persona solo mentalmente hasta el que causa problemas motores. El más común es ese nivel de estrés que produce ansiedad y bloqueo a nivel mental y que podemos reducir de forma natural tomando el control de nuestra mente con sencillos recursos, como estos que te proponemos:

- Escuchar música: numerosos estudios han demostrado ya el efecto beneficioso de la música en el cerebro, especialmente si esta es relajante. La música clásica o los sonidos de la naturaleza (olas del mar, lluvia, sonidos de la selva) puede ser realmente efectiva, aunque también puede ayudarte a desconectar cualquier otro estilo de tu preferencia. La intención es aislar la mente de las preocupaciones para reducir la presión arterial y la segregación de la hormona del estrés: el cortisol.

- Comer bien: alimentarse de forma suficiente y equilibrada es fundamental para mantener a raya los niveles de estrés. Es muy común que, cuando nos sentimos estresados descuidemos nuestra alimentación tanto en cuanto a nivel nutricional como en cuanto a horarios. Caer en la trampa de la comida rápida, los refrescos, los snacks y los dulces suele ser contraproducente a la hora de combatir las preocupaciones. Si lo que queremos es reducir el estrés, la clave está en tomar nutrientes esenciales para que nuestro organismo funcione adecuadamente. Así, frutas, verduras y pescados (Omega 3) son esenciales si queremos recuperar el equilibrio emocional.

- Cambiar el café por el té verde: cambiar algunas costumbres de nuestro día a día puede ayudarnos a reducir el estrés. Bebidas que nos activan como el café alteran nuestro sistema nervioso. El té verde es una buena alternativa para los momentos de estrés ya que, aparte de contener antioxidantes y ser beneficioso para el cerebro, te ayudará a calmarte.

- Dormir bien: un déficit de horas de sueño puede desencadenar la sensación de estrés, pero a la vez el insomnio es un síntoma claro de este. Esto puede llevarnos a caer en un círculo vicioso en el que no descansamos porque no podemos conciliar el sueño y esto nos genera más estrés todavía. Recuerda respetar la regla de las 7-8 horas de sueño diarias y, si lo necesitas, recurre a técnicas de relajación para dormir mejor. Recuerda que algunos elementos como la televisión, las cenas copiosas o el alcohol pueden impedirte conciliar el sueño con tranquilidad.

- Pararse a respirar: aunque lo hacemos automáticamente, la respiración profunda y consciente es una herramienta de eficacia probada. De hecho, hay disciplinas modernas como el Mindfulness que proponen técnicas de respiración sencillas para reducir el estrés y combatir puntuales momentos de ansiedad y descontrol. Conoce algunas técnicas de relajación de las que ya te hablamos.

- Hacer ejercicio: aunque pueda parecer contradictorio, la actividad física provoca la liberación de endorfinas en nuestro organismo lo que produce un efecto de alivio casi inmediato en las situaciones de estrés. Da igual el tipo de ejercicio y la intensidad. Cuando te encuentres bloqueado y sientas que no «llegas a todo», párate y sal a hacer ejercicio. Al regresar, comprobarás que la perspectiva ha cambiado por completo y puede que ahora veas solución para lo que antes no la veías.

 

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