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¿Es tu hijo adicto a internet? Estos son los síntomas

Escrito por Redacción | marzo 01, 2014 | Tecnología |
¿Es tu hijo adicto a internet? Los síntomas

Internet nos ha cambiado la vida. Nos ha proporcionado multitud de ventajas, pero sin embargo también ha provocado algunos problemas… Actualmente en España existen más de 350.000 jóvenes de entre 14 a 17 años que presenta alguna conducta adictiva a internet, según recoge un informe del Centro de Seguridad de Internet Protegeles.

Lo que hace unos años parecía una utopía hoy es una triste realidad: miles de jóvenes sufren una dependencia extrema de la Red, lo que deriva en problemas escolares, de sociabilidad e incluso físicos al ser esclavos de rutinas obsesivas.

El problema está en que no es sencillo detectar esta adicción ya que se produce de una manera progresiva y cuando somos conscientes de ella los menores ya están ‘enganchados’ a las pantallas del ordenador, móvil, tablet, etcétera.

Juan Manuel Romero, director de Adicciones Digitales que se encarga de dar charlas en colegios, Institutos, Universidades, empresas y centros sociales de toda España, donde ofrece pautas de comportamiento, lo tiene muy claro: «La adicción existe desde el momento que una persona siente ansiedad por no estar conectado». Y avisa que la de internet es una adicción más difícil de detectar y tratar que otras, pero se puede hacer con éxito. Para ello es necesario no tener miedo a buscar una solución con psicólogos.

Para este experto, el perfil del joven adicto a internet es aquel que no suele dar demasiada importancia a las relaciones personales, y prioriza su propio mundo virtual, siente ansiedad cuando no está conectado, y llega cansado al colegio -de dormir menos por navegar de noche- lo que disminuye su rendimiento escolar sin causa justificada.

Síntomas de la adicción a internet

Por su parte, la psicóloga de la Fundación Proforpa Isabel Menéndez Benavente, en su estudio ‘Las nuevas adicciones infantiles’ explica que existen una serie de síntomas que les pueden alertar sobre si su hijo es adicto o no a internet, como son los siguientes:
  • Involuntariamente internet se convierte en el centro de sus pensamientos y continuamente recurre a ello.
  • Excesiva excitación cuando esté conectado.
  • Miente acerca del tiempo que pasa navegando por la web.
  • Antepone el conectarse a sus obligaciones: ayudar en casa, los deberes, etcétera.
  • Deja de lado sus aficiones y amigos prefiriendo la vida virtual.
  • Pierde la rutina alimentaria, comiendo a deshoras o saltándose comidas con tal de no dejar internet.
  • Duerme menos al conectarse hasta muy tarde.
  • Deterioro físico: ojeras, dolores de espalda y muñeca, mareos al estar demasiado tiempo ‘expuesto a la pantalla’.
  • Le es imposible no estar pendiente del ordenador, tablet, smartphone…

Menéndez Benavente destaca que si presentan tres o más de estos síntomas es necesario actuar con celeridad. Por ello, aconseja visitar a profesionales para que le ayuden antes de que la adicción se descontrole y el problema sea mucho más complicado de frenar.

Asimismo, José Manuel Romero destaca que para prevenir existen una serie de pautas que los padres deben llevar a cabo, como que el ordenador esté en una sala común de la casa, con la pantalla mirando a la puerta para que se pueda ver que están haciendo; fijar un tiempo máximo de conexión y si es para ocio sólo los fines de semana, después de haber hecho los deberes; o prohibir que se lleven el móvil a la cama como despertador, porque terminan usándolo para chatear.

Cabe también destacar que el director de Adicciones Digitales señala dos problemas que actualmente no ayudan a que los menores no se conviertan en adictos a internet. Por un lado están las redes sociales, que les hacen gastar a los jóvenes mucho tiempo que generalmente restan a otras obligaciones como estudiar; y por otro la política del Gobierno de regalar portátiles a los alumnos más pequeños. En este punto Romero lo tiene claro «es una gran iniciativa siempre y cuando no se permita que se lleven los ordenadores a casa, porque las consecuencias pueden ser nefastas».